viernes, 31 de julio de 2020



Crisis orgánica, pandemia, estado integral en Colombia. Parte I.

MIGUEL ANGEL HERRERA ZGAIB, PhD
Director Grupo Presidencialismo y Participación, Unijus/Colciencias
Director Revista Pensamiento de Ruptura, IGS-Colombia.

Entre crisis orgánicas
¿Cómo se forman estas situaciones de contraste entre “representados y representantes” que desde el terreno de los partidos (organizaciones de partido en sentido estricto, campo electoral parlamentario, organización periodística) se transmiten a todo el organismo estatal, reforzando la posición relativa del poder de la burocracia (civil y militar), de las altas finanzas, de la iglesia, y en general de todos los organismos relativamente independientes a las fluctuaciones de la opinión pública?

En cada país el proceso es diferente, aunque el contenido sea el mismo. Y el contenido es la crisis de hegemonía de la clase dirigente…Se habla de “crisis de autoridad” y esto es justamente la crisis de hegemonía, o crisis del estado en su conjunto. Antonio Gramsci, Observaciones sobre algunos aspectos de la estructura de los partidos políticos en los periodos de crisis orgánica. Cuadernos de la Cárcel, 1932-1934.
                                                       Hace algo más de un siglo, en 1918, la modernidad que salía de la devastadora tragedia de la gran guerra se conmovió con otra, la pandemia que tuvo sus orígenes furtivos en los Estados Unidos. Fue también el primer tiempo del fallido proyecto de la Sociedad de las Naciones, promovido por un liberal conservador y racista, Woodrow Wilson.

Aquel virus se expandió con ferocidad por la península Ibérica y con velocidad por el resto del orbe. Hasta hacerse célebre con engañosa tristeza como “grippe española” que cegó millones de vidas. Mientras tanto el sistema capitalista salía mal de la crisis, con las sanciones impuestas por los envalentonados vencedores en Versalles.

En lo político se pasó de la estrategia de la guerra permanente que orientó la disposición revolucionaria de los primeros comunistas, junto con liberales radicales de cuño jacobino y anarquistas desde 1848, a una nueva estrategia, la guerra de posiciones política que aprendía de Moltke, Petain y, sobre todo, de la doctrina de las “operaciones profundas”, de Mikhail Thukachevsky (1893-1937), quien estuvo al frente de la armada roja que rompió el asedio de los ejércitos aliados sobre Rusia al triunfo de la revolución.[1]

 En lo ideológico y cultural, pronto Europa cayó en la febril somnolencia de los fabulosos “años 20”. Marchaba con derroche de energía, estupefacientes y cine monumental, con el fantasma del colapso financiero primero, y político militar después, para encadenar al mundo a un desastre humano mayor, la II Guerra Mundial.  Para que el capitalismo mundial adquiriera adultez, al tiempo que cultivaba las primeras inmediatas “canas”.

Rusia experimentó también la revolución democrática y socialista que derrocó a la autocracia de los Romanov, durante los 10 días que estremecieron al mundo. Lo escribió John Reed, muerto también víctima de la enfermedad en el teatro de aquellos acontecimientos, lejos de su tierra.

Luego, en octubre de 1929, el crack de New York trajo una hecatombe para el trabajo humano, y el suicidio para no pocos especuladores de la Bolsa. En pocos días, el lujo y el derroche fabuloso de riqueza y productividad humana, luego de la breve recuperación de 10 años, condujo a la severa depresión del joven sistema capitalista, para que madurara después de esta “borrachera sangrienta”.
Así encontró de modo bestial el límite a la “libre competencia”, y deshizo los dictados de la así llamada “mano invisible”, en parte novelada por Adam Smith en La riqueza de las Naciones. Fue un libro de obligada lectura y consulta, cuando Marx se devanaba los sesos en sus agotadoras y provechosas jornadas de estudio cubierto por su raída chaqueta e inventiva en las recias bancas del Museo Británico, mientras desentrañaba de modo laborioso y encomiable los misterios del capital y los plasmaba en la forma mercancía con lógica implacable.
Un excurso teórico y metodológico necesario
“En México, la crisis del estado duró 35 años, y llegamos a la crisis de hegemonía. Se expresó con la insurrección electoral. La crisis está, pero no hay todavía una nueva relación entre Estado y sociedad civil. Lucio Oliver, ponencia, XII Foro Palabra y Acción, 8/7/2020. Trascripción libre.
Con esta vuelta ejemplar y vertiginosa al siglo pasado del sistema capitalista, afectado en aquella oportunidad por una crisis orgánica de larga duración, que arrancó de las postrimerías del siglo XIX, regresemos al presente de otra, la que empezó en Colombia en 1947-1948, en la compañía teórica de otro lúcido y esforzado analista político, Antonio Gramsci.
Él es el protagonista subalterno del preámbulo de aquel desastre que cauterizó a sangre y fuego la II Guerra Mundial, eso sí, de modo provisional. Claro, me refiero a otro gran periodista, convertido pronto en líder de los obreros de Turín, la gran ciudad obrera de Erurpo, y pensador político de los consejos de fábricas como forma colectiva de autonomía frente a la explotación capitalista, a quien cité in extenso en el epígrafe que encabeza este ensayo.

 La intención enseguida es compartirles un análisis de coyuntura, que lee las cosas desde el Sur latinoamericano. La ocasión es propicia, pues celebramos el XII Foro Internacional Virtual Palabra y Acción, los días 6,8 y 9 de julio.

Lo hago basándome, en lo posible, en un ejemplo de epistemología de ruptura. Que es la que inspira el trabajo für ewig realizado por Gramsci en sus Quaderni, un total de 33, que el sardo pergeñó con voluntad de hierro en el prolongado y asesino encierro al que lo sometió su excompañero de viaje socialista, Benito Mussolini, en Turi, Bari desde 1929 hasta 1935.

A la vez, este es un diálogo de otra manera con Boaventura de Sousa Santos, el talentoso estudioso portugués de la sociología jurídica y del trámite perturbador de la posmodernidad europea, que, en principio no niega, sino que aprovecha para reconducir sus primeros estudios socio-jurídicos, acerca de la democratización del derecho, que empezó como brillante egresado de la Universidad de Coimbra; y émulo escritural con estilo propio de la soberbia obra literaria, de su paisano campesino, el nobel José Saramago.

Con ellos, intento mirar ahora en dirección contraria, a la que para Colombia recomendó el presidente gramático, Marco Fidel Suárez hace un siglo, el réspice polum. Una impronta que todavía marea a la generación reaccionaria de nuestro tiempo que lidera alguien a quien herederos de la ácida pluma de José María Vargas Vila distinguen como el <>.

 Bautizado también de forma cáustica con el remoquete de Matarife, dándole el protagonismo de una serie de ágil formato, dedicada a narrar con coherencia la política pública de guerra en Colombia, que embozada con el rótulo de “seguridad democrática” está dirigida a derrotar la resistencia armada y desarmada de los subalternos que lleva algo más de medio siglo. 

Es parte de una operación de la guerra de profundidad, una guerra de posiciones en la sociedad civil, como la denominó Antonio Gramsci. Durante este posconflicto, y que resistió con éxito el primer embate de esta guerra mediática, librada sin cuartel bajo condiciones de excepcionalidad, con una tutela que quiso apagar, una vez más, la voz de la rebeldía de los subalternos en Colombia.


[1] Las Operaciones profundas son un nuevo nivel en el arte militar soviético que conecta, moviéndose entre la estrategia y la táctica. Su elaboración mayor en lo doctrinal corrió a cargo de Vladimir Triandafillov y Mikhail Tukhachevsky, basados en contribuciones previas de otro estratega Alexander Svechin y Mikhail Frunze que habían trabajado sobre la guerra de posiciones y la retirada, componentes de la “batalla profunda” que combina operaciones ofensivas y defensivas. 
Un teórico soviético posterior, Isserson (1898-1976), que no cayó en la purga stalinista del ejército de 1937-1939, planteó el tránsito de la estrategia linear del mariscal Moltke, posterior a la fórmula Napoleónica de la batalla decisiva, a la estrategia profunda, otra forma de referir la guerra de posiciones que estaba in nuce presente en los escrito Sobre la guerra del coronel Carl Von Clausewitz. Consultar Harrison, Richard W (2001). The Russian Way of War. Operational Art, 1904-1940.  Kansas University Press.


sábado, 4 de julio de 2020

XII FORO INTERNACIONAL VIRTUAL
PALABRA Y ACCIÓN, 6,8,9 JULIO 2020.

CIENCIA POLÍTICA, FACULTAD DE D Y CPS, UNIVERSIDAD NACIONAL
BOGOTÁ, COLOMBIA

AUTONOMÍAS, D.H, SUBALTERNOS, VERDAD Y ESTADO AMPLIADO
COLOMBIA Y AMÉRICA LATINA.

ORGANIZAN:

Grupo Presidencialismo y Participación, IGS-Colombia. Cursos de ICP, TCP y Electiva Gramsci, Ciencia Política, UNal, Bogotá.

INVITADOS ESPECIALES:
RAÚL BURGOS (Brasil)
LUCIO OLIVER (México)
MABEL THWAITES ( Argentina)
PEDRO SANTANA (Colombia)
ALEXANDER MADRIGAL (Colombia)
Rep. DAVID RACERO (Colombia)
Lunes 6 de Julio

Autonomía integral (Autonomía en lo político, económico, social y cultural; la autonomía en lo individual y social).

Horario:
11-1:00, 2:00 - 4:00 p.m

Miércoles 8 de Julio

Derechos Humanos (Igualdad social, exclusión e identidades, derechos sociales, políticos, económicos, culturales y ambientales).

Horario: 2:00 - 4:00 p.m.
Subalternos y Estado ampliado. Seminario Interno Grupo PyP.

Horario: 4:00 - 6:00 p.m

Jueves 9 de Julio

Verdad y Estado (Comisión de la verdad, el Estado contemporáneo, y la problemática del Estado analizada desde una cultura política subalterna, feminista y juvenil).

Horario: 11:00 a.m - 1:00 p.m ; 2:00 p.m - 5:00 p.m

Responsable: Profesor Miguel Angel Herrera Zgaib, Ph.D., Director Grupo Presidencialismo y Participación, y Ia IGS-Colombia.
Comunicaciones: GRAMSCITeVe, Revista Pensamiento de Ruptura.


Email: maherreraz@unal.edu.co. presid.y.partic@gmail.com.

domingo, 28 de junio de 2020

El inmortal, polifacético hombre del Renacimiento.
miguel angel herrera zgaib, Ph.D.


Ingrid Rowland hace una presentación del libro de William Wallace, El escultor de Dios, sobre la última etapa en la vida del gran artista del Renacimiento italiano, Miguel Ángel. A partir de los 70 años, donde dibuja con maestría el temperamento cambiante, y el impacto que sufrieron sus esculturas con sus estallidos de furia y desazón.

En particular está la huella de una Piedad, donde aparece un brazo cercenado en el conjunto escultórico, de la cual se incluye una fotografía en el artículo reseña de NYBooks.

Hay, por supuesto, referencia a su relación con Victoria Colonna, cuya belleza no era notable, pero sí su busto, que el artista aprovechó para su obra escultórica, y, para pulir los versos que igualmente esculpió en vida de su compañera.

Hay también un recreo de la Roma de la baja edad media, con tal colorido y detalle que el lector puede sentirse caminando por tales lugares, en la cercanía del estudio del artista, que no sobrevivió a las transformaciones arquitectónicas de la modernidad.

Sin duda, un gigante colérico, al servicio de los caprichos del papa Julio III, y de Lorenzo de Médicis, en los comienzos de Miguel Ángel, cuando empezaba a conquistar la fama, que lo llevó a la sede del poder papal, donde ejecutó la inmensa obra de la capilla Sixtina, que por estos días de pandemia volverá a ser visitada. Para colaborar con las arcas vaticanas, ayuna la iglesia católica de fieles a quienes tanto añoran aquí, allá y acullá.

sábado, 28 de diciembre de 2019

La guerra contra Afganistán y los Taliban.
miguel angel herrera zgaib, ph.D.

                                                        Otro fiasco del gobierno y el pentágono. Es lo que revela la profusa documentación y entrevistas que contiene la información brindada por The Washington Post, el periódico que es propiedad de Jeff Bezzos, el dueño de Amazon, y uno de los capitalistas más poderosos del planeta.
Aquí, en el escrito de CounterPunch, se incluyen apartes de militares estadounidenses. Se han contabilizado más de 2.000 bajas del personal estadounidense dispuesto en la ocupación ilegal e inconstitucional de este país, que desde tiempos inmemoriales ha sido inconquistable. Al menos, que se sepa, desde el avance del macedonio Alejandro a la conquista de Asia.


Aquí, en Afganistán, el remedo de Unión Soviética mostró su disposición al colapso, cuando al comienzo de los años 80, vivió la ofensiva de la resistencia afgana que culminó con su retirada.
El presidente que ordenó la operación de invasión y ocupación no la pasó por el congreso, alegando poderes de excepción. Hasta la fecha siguió así, incluyendo las balandronadas del presidente Trump, al borde de un impeachment, que tiene un tapón en el Senado, donde la mayoría es republicana, y el espíritu de cuerpo con escasísimas excepciones no se ignora. El poder político "enmelocota".

Por lo pronto están a la vista de millones buena parte de los papeles secretos de la farsa de la guerra de Afganistán, otro negocio para los contratistas privados estadounidenses, raposas de la riqueza social mundial quemada en las cavernas de las guerras de la era imperial.

Mientras la democracia brota como hongos en todas las latitudes, incluida nuestra querida, sufrida y desigual Colombia, que tiene sus propios "papeles" por descubrir.
"Si tienes fe, estás seguro".

A propósito de una crónica del NYT de Donald G. MacNeill Jr.

Miguel Angel Herrera Zgaib, Ph.D.


                                                                Con esta "sentencia" optimista, fundada en el sentido común de millones de indios peregrinos, no se pueden enfrentar las bacterias que pueblan los intestinos de los mortales alrededor del mundo, y, en particular, a lo largo del río Ganges, el río sagrado de la India, que se origina en un glaciar, y cuyas aguas aparecen grises entonces, por el color de la tierra que desprende el deslave continuo de su cauce.

En esta crónica del reportero MacNeill Jr., del NYT, quedan claros los hallazgos hechos por los estudiantes del doctorado a cargo del Ahammad, sus estudiantes Prasad y Shukla, quienes han probado que se encuentran bacterias en el cauce del río en sus primeros 160 kms, de un total de 2500 hasta que desemboca en la bahía de Bengala, partiendo del lugar sagrado de Gangotri. 

Allí empiezan su recorrido triunfal las bacterias, que existen en el planeta, se calcula hace 3800 millones de años. Conviene recordar que este planeta tierra tiene alrededor de 4500 millones de existencia. Estos patógenos, según el autor del artículo de alerta, al principio se devoraban entre sí, luego del moho, los hongos, después las plantas y los animales, incluyéndonos a nosotros. Hoy por hoy se calcula que en nuestros intestinos, al menos habitan 150  diferentes tipos de bacterias, que se alimentan de la flora mala. De ahí, a través de nuestras heces y orina van a parar a las fuentes de agua, como en el caso del río Ganges, Ma Ganga.

La penicilina, que las combatía se descubrió, pues existía de modo natural en el moho. Pero las bacterias, sus genes se han vuelto inmune a su ataque como a la tetraciclina, las cefalosporinas, las fluorquinolonas, y otras más. Según uno de los estudiosos, Shukla, las bacterias desarrollan un sistema de emergencia que reacomoda los genes y adquiere nuevos para mantener sus colonias en el intestino, y movilizarse en las autopistas acuosas.

El Ganges está infestado de bacterias, y de él se sirven de agua potable algo más de 400 millones de personas, en el país más poblado de la tierra. Los peregrinos que le rinden culto ancestral a sus aguas, se sumergen en ellas, las beben, y depositan a sus muertos, está contaminado desde la población de Gangotri en adelante. Igual pasa en las que siguen río abajo Uttarkashi, la célebre Rishikesh, donde estuvieron los Beatles en 1968, en meditación con el Maharishi Yogi. Allí seguramente enriquecieron su flora intestinal con nuevos habitantes, e intercambiaron los propios, que recorren las aguas del río sagrado.

Se calcula que hay por los menos 1000 especies de patógenos, bacterias, habitando este planeta, después de 3800 millones de años de haberse reproducido en los intestinos de nuestra especie-género, gattungswessen, según lo recordaba Marx en sus Manuscritos económico-filosóficos, que fueron un hit de lectura en la izquierda marxista de los años 30, en paralelo con el deshielo sangriento del orden soviético, incubado por Stalin y sus secuaces.

¿Qué hacer con la India, su río Ganges, y con los ríos Magdalena, Cauca y Bogotá, para no ir más lejos?

Se requiere un radical tratamiento de aguas residuales. Es lo que hicieron los Estados Unidos, a partir de los años 30 del siglo pasado. De ese modo se mata a las bacterias resistentes que se reproducen en la flora intestinal mala de los humanos, y de allí van a parar a las aguas corrientes del mundo. Sin embargo, y es una mala noticia, su ADN no se muere, sino que flota libremente. Y dice el investigador indio, Shukla, no tenemos todavía la tecnología para eliminarlo. 

Por lo que la investigación de punta en esta materia encara tal desafío, y el trío de científicos indios que visitan de manera regular las aguas de Ma Ganga, están dedicados a esa investigación. Pero, al mismo tiempo saben, los "poderes negativos de la fé", tanto o más resistentes por lo que se ve, que el ADN de las bacterias, que hacen que los peregrinos ligados con los ritos y mitos del hinduísmo disfruten del agua que circula por Varanasi, cuando saben que antes invaden el río torrentes de aguas negras. 

Qué no decir de los parroquianos que habitan los 600 municipios que están ubicados en las orillas del río grande de la Magdalena, cuya descripción inicial hiciera el célebre geógrafo alemán Von Humboldt, en los comienzos del siglo XIX.

martes, 3 de diciembre de 2019

CRISIS DE UN MODELO CRUEL

Fernando Cruz Kronfly
29 de Noviembre de 2019

Más allá de la crisis de un gobierno, propongo que estamos ante la crisis de un modelo político y económico socialmente cruel que el actual presidente, su equipo y los gremios económicos intentan profundizar, en la misma dirección de lo que gobiernos anteriores ya lograron. Dicho modelo es el neoliberalismo.

 Sin embargo:
Latinoamérica y otras áreas del mundo ya empezaron hace rato o comienzan apenas ahora a sentir la crueldad y a resistir los efectos del modelo. Resistencia que ocurre en medio de un contexto que no dudo al juzgar sombrío y confuso. Asistimos desde hace décadas al derrumbe de las utopías políticas revolucionarias decimonónicas y al consecuencial advenimiento histórico de este sujeto hipermoderno contemporáneo, atrapado en el ideal consumista, hedonista, anclado en un presente eterno, narciso, desideologizado, líquido y apolítico. Ya de esta caracterización del hombre de nuestros días se han ocupado ensayistas de la más elevada solvencia analítica.

Más adecuado sujeto humano no pudo haber producido el modelo. Ideal para el logro de sus fines. No es exagerado decir entonces que el modelo neoliberal no se reduce sólo a lo económico y político, sino que opera además como una aplastante e intencional máquina encaminada a producir subjetividad a su medida. Dichosa en el intenso goce de la vida, absorta en la contemplación del cuerpo convertido en templo de todos los cultos imaginables y, por lo tanto, maniatado para confrontar de manera radical el modelo que lo des-regula moralmente, lo libera, le proporciona sensaciones al límite y lo hace sentir tan feliz.

Lo que entonces en términos generales puede esperarse de este nuevo sujeto hipermoderno es que se indigne ante la exclusión, el sufrimiento o el maltrato que el modelo le causa y, por ende, que resista y se manifieste inconforme y deseoso de ser mejor tratado y llamado a manteles. En consecuencia, lo que está en crisis no es el sistema mismo sino la forma, profundidad y manera como éste excluye y margina a “la gente”.

Desde este punto de vista, el capitalismo neoliberal contemporáneo y el sujeto hipermoderno son almas gemelas que se confunden en una tensa masa de forcejeos y contradicciones menores, en un campo cultural de deseos abiertos y desregulados, goce intenso de la vida, tiempo convertido en momentos y sensaciones fuertes y consumo constante que facilita la dicha y el goce.
Es evidente que el actual gobierno, a través de su denominado “paquetazo in péctore”, es decir oculto entre la manga de otros abrigos y los párpados de otros rostros, ventila públicamente la necesidad de ir hasta el fondo en la implantación del modelo neoliberal. Y lo hace por boca de los gremios económicos como quien quiere y no quiere mostrar las verdaderas cartas. 

Todo esto en la dirección de fortalecer los fondos privados de pensiones, convirtiendo incluso a Colpensiones en fondo privado, como ya algunos lo están diciendo; en la dirección de una “necesaria y conveniente” reforma laboral, legitimada mediante el argumento de crear empleo así sea precario; en la dirección de la privatización de la educación superior y, finalmente, en la dirección de una reforma tributaria con “iva” flotando hasta en la cebolla que arropa el arroz de los miserables.

Mientras, por otro lado, consagra beneficios tributarios al sector empresarial calculados
en nueve billones de pesos, dizque para incentivar la creación de empleo. La
profundización del modelo neoliberal necesita máscaras de legitimidad.

El derrumbe de las utopías sociales y políticas decimonónicas, basadas en miradas de
futuro de relativo largo plazo y fundadas en espesas paciencias populares retenidas,
aplazamiento del sufrimiento y esperas propias de las ilusiones fincadas en la esperanza
de un “luminoso” porvenir, se ha cumplido. Este derrumbe, digo, se ha cumplido.
Muy poco o casi nada de aquellas utopías, configurantes de un sujeto histórico
colectivo, habita hoy el imaginario popular. 

Como bien sugiere Chul Han, en el enjambre social digital de las redes tenemos hoy multitudes y no masas. Todo lo cual deriva en el actual ser humano instalado en lo que George Steiner denominó “frenesí del instante”, anclado en un presente eterno que le pide o exige a los gobiernos, con todo derecho, mejores condiciones para un digno y más feliz vivir. Esto termina haciendo masa legítima con el reclamo ecológico ambientalista y la transparencia ética. Sobre
todo esta última, para que los dineros públicos no se dispersen en saqueos y apropiaciones privadas criminales que terminen afectando los presupuestos que deben destinarse a lograr una mejor forma de vida común.

En nuestro país se ha producido, en este orden de ideas, un levantamiento popular que
no se propone la derrota del “sistema” sino impedir que se profundice la crueldad del
modelo neoliberal que este gobierno, su equipo y los gremios privados pretenden llevar
al límite. Modelo tantas veces asociado no sólo a la descarada corrupción en el festín de
los contratos de obras públicas y privadas, sino a la inhumana crueldad inherente a él. Y
que, para ser justos, viene entre nosotros caminando desde años atrás y que se apoderó
de casi todas las economías del planeta, atrapadas en las lógicas voraces de los
organismos mundiales de financiación.

Este conjunto de cosas ha llevado a que tengamos hoy un mundo sin aire respirable, sin
agua potable, con formas de neo-esclavitud en el trabajo en los países que se muestran
más “competitivos” en los mercados sin fronteras. Un mundo de océanos convertidos en
basureros, en el que los seres humanos se auto-exprimen en el trabajo, atrapados hasta
los huesos en discursos de autoayuda que conducen al cumplimiento de metas e
indicadores inalcanzables. Un mundo de seres humanos manipulados como nunca antes,
en el cual media humanidad come basura “en el nombre del desarrollo” y la prosperidad
económica que se aplaude a sí misma en “en el nombre” de los indicadores positivos de
crecimiento.

En el modelo neoliberal y en los países “en vías de desarrollo”, el crecimiento
económico no se refleja en inclusión social ni en mejoramiento de las condiciones
materiales y espirituales de vida. En los modelos social demócratas realmente
existentes, en cambio, el crecimiento económico se ha reflejado en bienestar e inclusión
social. El tema de los modelos introduce un debate que se podría revivir.

Al escuchar la naturaleza y el alcance de los reclamos expresados por los manifestantes
colombianos “inconformes” a lo largo de calles, parques y avenidas, así como al
presenciar en imágenes las expresiones de resentimiento y rabia destructiva vertidas en
la oscuridad subyacente de la pulsión inconsciente de muerte y destructividad, concluyo
que es plausible interpretar el momento que vivimos alrededor de las anteriores
hipótesis. La copa de la indignación social se ha derramado, pero quienes la arrastran
por las calles entre gritos, canciones, danzas, ya no tienen utopías políticas ni sociales
que guíen sus pasos para imaginar el futuro, porque el futuro es hoy una dimensión del
tiempo que se desacreditó.

 La vida es para vivirla ya y ahora mismo. Y se vive la vida si
se goza. Pero la copa de la paciencia se rebosó y hay indignación y mucha rabia. Hemos
quedado des-utopizados, es cierto, al menos en el sentido de los viejos relatos y utopías
convencionales. Muy pocas de las promesas modernas fueron cumplidas. Hay en el
ambiente un inmenso déficit y una deuda social impagable. Por esto mismo, a pesar de
la caída de las utopías hoy nos mueven dolores comunes, derechos y deseos no
resueltos, sufrimientos e intereses no menos importantes que las viejas utopías aunque
incapaces de guiar la acción humana en contra del “sistema” con el fin de destruirlo y
fundar un “mundo nuevo en poder de un hombre nuevo”. Esto se acabó.

Se trata ahora de morigerar el modelo, de impedir que se profundice en su crueldad, de
resistir. Por lo tanto, ha llegado la hora del pulso y la negociación entre las fuerzas
sociales, por una parte, y por la otra el gobierno, su equipo y los gremios económicos,
comprometidos con llevar hasta el fondo el modelo neoliberal en que están
encandilados, si es que acaso dicho modelo tiene fondo. 

Y lo digo así, por cuanto la inhumanidad y la crueldad en la historia parecen no haber tenido fondo. Es claro que el modelo neoliberal se retuerce aquí y allá, y que contra sus abusos y
miserias se levantan fuerzas sociales que resisten. Esto es lo que vemos en calles y
avenidas. Y es en esto que por ahora consiste su crisis.

En el caso colombiano (Argentina, Chile y México son asunto diferente según ciertas
especificidades) ocurre algo muy particular: el modelo neoliberal tiene enfrente una
Constitución Política garantista acordada en 1991, derivada de una negociación social.
Este es un punto esencial para el análisis de la crisis que vivimos, pues mientras por un
lado el gobierno, su equipo y los gremios económicos pretenden profundizar el modelo,
de todo lo cual “se escuchan ruidos” en los naipes que se juegan por debajo de la mesas,
los variopintos sufrientes del modelo montan protesta de resistencia preventiva.

La Constitución Política de 1991 ampara no sólo el derecho a la movilización pacífica,
sino los denominados derechos fundamentales sociales y laborales constitucionales.
Desde este punto de vista, se entiende por qué razón sectores de la extrema derecha
política nacional encuentran en la actual Constitución un estorbo en el camino de
profundizar el modelo neoliberal. Motivo por el cual resulta preocupante que en medio
de la crisis, la confusión coyuntural y el legítimo malestar, no falten quiénes desde el
centro e incluso desde las izquierdas democráticas propongan, con cierta inocencia
política, una nueva Asamblea Nacional Constituyente. 

Y todo esto sin que se haya agotado y vuelto realidad lo que en términos de garantías sociales e individuales la constitución de 1991 consagró. Entre esto, el derecho a la movilización misma.
Lo que debemos preguntarnos, entonces, finalmente, es hasta dónde el gobierno, su
equipo y los gremios económicos, están dispuestos a echar pie atrás en la profundización del modelo neoliberal. Se trata de un pulso social, de una negociación encaminada a detener, hasta donde se pueda, la crueldad del modelo.

sábado, 9 de noviembre de 2019


Pobreza inglesa en el siglo XIX.

El presente texto ha sido preparado y revisado por el amigo y corresponsal Luis Mejía, quien vive en New York. Es un ejercicio más que pertinente en este tiempo de revuelta y multitudes contra el "evangelio" neoliberal del emprendimiento que dizque produce equidad. 

Es una medición que se hizo con posterioridad a la muerte de Carlos Marx, quien estuvo algo más de 10 años hurgando los archivos del Museo Británico, a veces suspendidas sus visitas por la pobreza vicentina que lo obligaba a empeñar su sacón de abrigo, sin el cual no lo dejaban ingresar a aquel recinto. Entre otros múltiples documentos revisaba los cahiers de doleances de un tiempo ido.  N d la R.

Un empresario inglés de nombre Charles Booth empezó y financió una encuesta de larga duración sobre la población de Londres entre 1889 y 1903 que le sirvió para describir y presentar en mapas la distribución de pobres y ricos en la ciudad.

Booth empezó su investigación con la idea de probar dos cosas: 

1) que un cálculo hecho por los socialistas de la época de que la población pobre ascendía al 25% era muy exagerado, y 2) que los pobres eran pobres por culpa de sus vicios.

Los datos que recogió no confirmaron sus prejuicios. Y como era un hombre escrupulosamente honesto publicó lo que encontró:

1) los pobres eran el 33% de la población (mucho más de lo dicho por los socialistas),
2) la pobreza era causada por desgracias impredecibles (enfermedad, accidentes, duelo por pérdidas de seres queridos) o por trabajos mal pagos o erráticos, y
3)los pobres vivían en condiciones de hacinamiento, insalubridad, inseguridad, que perpetuaban su pobreza.

Descubrió que solo una porción muy pequeña de la población (menos del 1%) vivía en medio del vicio o la criminalidad.

El trabajo de Booth fue pionero en los métodos de recolección y análisis de datos.
El equipo de trabajo de Booth usó: encuestas oficiales sobre ingresos y ocupaciones de familias de los distritos escolares, entrevistas con los encargados de realizar esas encuestas, documentación recolectada por las agencias de alivio a la pobreza [que ya existían en esa época y lugar), entrevistas y observaciones de sujetos, entrevistas con informantes del vecindario.

Para el análisis de los datos Booth hizo uso intenso de [1] técnicas estadísticas para establecer correlaciones y causalidad y [2] mapas para ayudar a visualizar la información.
A la opinión pública de hoy en día el trabajo de Booth es un ejemplo de seriedad y profesionalismo en el estudio de fenómenos sociales que aún hoy nos preocupan y nos señala la manera adecuada de contestar preguntas todavía vigentes:

1) ¿cuántos pobres viven con nosotros?
2) ¿qué los hace y los mantiene pobres?
3) ¿podemos hacer algo como sociedad para minimizar o eliminar la pobreza?

Hoy tenemos la capacidad técnica para hacer estudios más profundos de la pobreza y contamos con herramientas conceptuales y teóricas más adecuadas para continuar el trabajo de Booth y su equipo. Nuestro reto no es estudiar la pobreza por el gusto de saber cómo y de qué viven los pobres sino el de tomar decisiones que den a todos nuestros congéneres la oportunidad de crecer sanos, educados, útiles y capaces de desarrollar su potencial como seres humanos y como miembros de un grupo social.

Una última consideración: los capitalistas pobres latinoamericanos (que desafortunadamente son muchos y poco atentos al mundo que los rodea) están en libertad de creer que los pobres son pobres por viciosos (siendo sus vicios principales la pereza y la lujuria sin prevención de la natalidad), por carecer de iniciativa para aprovechar las oportunidades que les ofrece el libre mercado y porque aman que el gobierno los sostenga sin que tengan que trabajar.



Información adicional se encuentra en estos enlaces:

¿Quién fue Charles Booth? El proyecto de investigar la pobreza:

Charles Booth busca una explicación de la pobreza en la era victoriana británica:

Riqueza y pobreza en el Londres de la época victoriana:

Chares Booth, la pobreza en mapas

Charles Booth, un examen de la pobreza: