miércoles, 17 de febrero de 2010

Una conmemoración alegre !!!


Con esta corta selección de un escrito del profesor investigador Juan Carlos GarcíaLozano , queremos recordar hoy los 20 años del fallecimiento de Estanislao Zuleta. Es también el anuncio previo del Seminario que dedicaremos a su vida y obra durante el próximo mes de mayo, con el concurso diferentes presencias nacionales.



ESTANISLAO ZULETA:

UN FILÓSOFO PARA TODOS Y PARA NINGUNO

A Eduardo Matamoros,

un hombre desadaptado

“Mientras nosotros no experimentemos, pensando, lo que es, no podremos pertenecer jamás a lo que será”. MARTIN HEIDEGGER

Por Juan Carlos García[1]

Aquel profesor inquieto nos ha dejado de lectura a un tal “Estanislao Zuleta”. Es la primera vez que escucho ese nombre extraño y distante hoy cuando es 1998 y estoy en primer semestre en la Universidad Nacional. Tanta es nuestra ignorancia al respecto que el profesor bromea y nos reta sin más: “¿Saben ustedes quién es E. Zuleta?”. Como no respondemos en seguida apunta: “No es Emiliano Zuleta, el músico”. Todos o casi todos los de primer semestre de ciencia política reímos o queremos reír. Yo sigo sin comprender y no entiendo, la verdad.

A continuación el profesor ha sacado cuatro juegos de fotocopias de su maletín personal del tal “E. Zuleta”, y al azar los reparte entre sus estudiantes más cercanos. A mí o a mis amigos no nos ha tocado ninguna: estábamos muy lejos. Yo quedo con la extraña inquietud: ¿Quién será ese “E. Zuleta”? Después cuando termina la clase de Introducción de la economía, voy a la biblioteca de la Facultad de Derecho y busco en el fichero ese “Estanislao Zuleta”. Leo y encuentro: hay dos o tres libros, ya no recuerdo. Pero los hay: uno sobre Marx, otro sobre ensayos, y el que no recuerdo. Me dispongo a sacar uno con el que mi ignorancia se va a acrecentar, no lo sé, pero eso va a ocurrir. Y así empezará, en verdad: de un libro pasaré a otro, y de otro al siguiente. Luego con las semanas y meses, justo es decirlo, tendré que ir a la biblioteca Luis Ángel Arango a buscar, y de ser posible, seguir leyendo el tal “E. Zuleta”, el cual me ha atrapado.

Esta lectura que entregó al azar el profesor Hernando Torres a cuatro o cinco de sus estudiantes era parte de un capítulo del libro “Lógica y crítica”. Las fotocopias refieren la teoría de la ignorancia en Platón. Habla pues de la educación y del conocimiento cuando es un cuestionamiento a nuestras certidumbres, idealizaciones e ideologías más constitutivas de nuestro ser. La teoría de la ignorancia, dice Zuleta, alude al estado de llenura que tenemos sobre aquello que nos inculcan y aprendemos de modo sacramental como si las verdades fueran eternas y absolutas, por no decir irrebatibles. Y en eso la familia y la escuela son expertas, lo sabemos.

Pues bien, el profesor Torres, quien hoy preside el Consejo Superior de la Judicatura, ha tenido ese honor de abrirnos al saber cuestionador de Estanislao Zuleta. No lo sabe él, lo saben ustedes, lo sé yo. Así fue como esa duda por la teoría de la ignorancia de un tal “E. Zuleta” produjo que con el tiempo mis fantasmas fueran exorcizados, tal como Marx en su hoy poco leída “Carta al padre” refiere el terremoto que realiza en nosotros la ciencia o la filosofía. Igual a como Kafka en su también “Carta al padre” lucha contra el poder y la dominación.

Para obtener el escrito total escribir al siguiente correo: jcgaloz@yahoo.com



[1] Politólogo de la Universidad Nacional. Profesor de Ciencia Política de las universidades Javeriana y Nacional. Coordinador del grupo de investigación “Presidencialismo y Participación”, UNAL / Colciencias. Sesión inaugural del curso “Estanislao Zuleta: política, complejidad y ciencias humanas”, febrero 28 de 2009, Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, Ciudad Blanca.

domingo, 31 de enero de 2010

DE CÓMO COLOMBIA LLEGÓ AL RÉGIMEN MAFIOSO DE ALVARO URIBE
primera parte

Juan Carlos García
Grupo de Investigación Presidencialismo y Participación
Profesor de la Universidad Nacional de Colombia
Proyecto Autonomistas Colombia
http://sociedadautonoma.blogspot.com/


“La oligarca rebelde nos pone en contacto con la evolución del poder en Colombia a partir de 1946”, José Gutiérrez, Prólogo, p. 12.

“Recuerdo su rebeldía que a los 71 años permanecía inquebrantable, la fuerza de su espíritu y su voz altiva repitiendo: «Mientras exista miseria en Colombia, no hay discurso que valga»”, Maureén Maya Sierra, Presentación, pp. 18-19.



UNA MILITANTE POLÍTICA

La periodista Maureén Maya Sierra le da voz a una mujer poco conocida en un libro aún menos conocido que registra “la historia no contada de Colombia”: La Oligarca Rebelde (Debate, Bogotá, 2008). Esta es, como se advierte, una lectura de la historia del país contada por María Mercedes Araujo de Cuéllar, quien se llama a sí misma “oligarca”.

Lo que hace atractivo al libro no es su relato histórico ágil, dinámico y crítico, como que el mismo se funde con la vida de la entrevistada-protagonista, hasta el punto de desaparecer el género al que pertenece, y del cual tiene el lector al final de sus páginas la prueba manifiesta de un recorrido no sólo por la historia política de Colombia desde 1946, sino por “la familiaridad del poder”, y lo que es más importante, por el cuestionamiento y modificación radical del mismo. Una crítica del poder político y del poder religioso en Colombia, esa es la gran lección que nos presentan las vivas palabras de María Mercedes.

El libro nos habla de la utopía, es decir de la democracia, y cómo conseguirla en este país trágico, donde todo ha cambiado para seguir siendo “peor” con el gobierno de Álvaro Uribe. Para comprometernos con las luchas políticas, previamente hay que responder la pregunta central del libro: ¿qué hacemos con Colombia? María Mercedes enseña a reconocernos en la historia y no olvidarla, paso previo para tomar partido y volver a la memoria que muchos han querido borrar, maquillar, ocultar o violentar.

Si no sabemos de historia no sabemos de política, y si de política hablamos es mejor ver que lo social es el mayor problema de Colombia. Y en esa misma historia, María Mercedes va soltando las claves de su vida como militante política: uno, el diálogo es la tarea más importante para combatir la exclusión política y la injusticia social; dos, el Estado colombiano sólo dialoga mediante presión; tres, las condiciones de miseria y de injusticia son impuestas por la oligarquía, y cuatro, es necesario un proyecto político de izquierda radical y democrática en Colombia.

URIBE, UN DICTADOR POPULISTA

Gerardo Molina, el candidato de Firmes para la presidencia de la república en los años ochenta le presentó a Álvaro Uribe: “María Mercedes, te presento a Álvaro Uribe, el futuro de la izquierda democrática en Colombia”. María Mercedes recuerda: “no me despertó ni simpatía”. Sin embargo, para la campaña presidencial de 2002, lo tiene en su casa de Santa Ana, a petición de un amigo, donde el candidato explicó cómo se había convertido en un hombre de derecha: “había comprendido que en Colombia se necesitaba orden, autoridad, fortaleza institucional, y, sobre todo, mano dura”.

Al finalizar la reunión la anfitriona le dijo a su interlocutor: “Álvaro, lo que usted propone es que la sociedad abandone todo compromiso ético y opte por vender la vida (…) A matar que el Gobierno paga, a delatar culpables o inocentes que el Gobierno paga. Por Dios!!!”. “Para Uribe el principal problema de Colombia era la existencia de las Farc”, así desconocía las causas históricas y políticas de un conflicto histórico. Desde entonces, la ética de María Mercedes toma partido: debe oponerse como sea al proyecto uribista.

Uribe, dice la autora, “prefiere la sumisión al poderoso, y la represión del débil antes que el diálogo franco”. Por eso al terminar la velada María Mercedes, que ha escuchado de Uribe que la pobreza no representaba problema social alguno, lo despide en la puerta de su casa como opositora: “Mi querido Álvaro Uribe (…) tenga la absoluta certeza que me jugaré el resto de mi vida en contra suya. Todo lo que yo pueda hacer en contra de sus ideas lo haré”.

“Lo que más le critico a Uribe es su falta de sensibilidad social, su incapacidad para ver la miseria colombiana”, recuerda María Mercedes. Y sigue anotando: “Uribe en la presidencia es el claro resultado de un proceso de degradación nacional que no se inició ayer sino que se viene gestando desde mucho antes de su nacimiento”. Más adelante nos dirá que es un “régimen mafioso”. Y de ese “régimen mafioso” glosa en términos históricos para compararlo con lo que ella ha vivido: “hoy estamos en lo que estamos: reviviendo el año 49 pero llevando a su máxima y más sangrienta expresión”. Y en esa historia de seis décadas, en ese abismo social violento, también se registra “el levantamiento de los oprimidos”.

Esta es una guerra, y en ella “no hay memoria”, pero María Mercedes sigue recordando, sigue dando lecciones hasta propugnar por “un verdadero pacto social”. Sus palabras van dirigidas a sus nietos, para “que entiendan cómo los hechos del pasado formulan este presente, y cómo seguimos arrastrando ese legado de muerte y derrota, sin dar opción a las salidas creativas que varias fuerzas democráticas vienen proponiendo. Seguimos viviendo bajo una concepción bipartidista aunque se hable de pluralismo”.

De Uribe ha tomado distancia desde el comienzo, al que considera un hombre que ha revolucionado la dominación política. “La relación del pueblo con la Casa de Nariño también la cambió Uribe (…) Es un peligro; Uribe es la más fiel representación de un dictadura populista”. Uribe se debe, piensa ella, a las FARC: “Si ellas se acaban se la acaba el discurso a Uribe”. La guerra pues hace a Uribe.

UNA TRISTE OCLOCRACIA

Desde antes del Bogotazo de 1948 “la clase dirigente de Colombia encuentra luz verde para hacer lo que le venga en gana”. La consecuencia fue la guerra, porque democracia no ha existido. “¿Cuál libertad, cuál democracia?, por Dios, aquí no hemos sabido lo que es la libertad ni la democracia; lo nuestro no pasa de ser una triste oclocracia”. Para María Mercedes, la gran mentira y su gran desencanto político fue el “pacto de exclusión” del Frente Nacional, el cual “afianzó un modelo oscuro de sostenimiento de la oligarquía en el poder”, pacto que sigue existiendo.

Gaitán, recuerda ella, según la oligarquía había que asesinarlo: “Gaitán, además de negro, ponía en jaque al Establecimiento (…) con Gaitán había llegado el momento de hacer un cambio de clases en el poder, pero la oligarquía en asocio con otras fuerzas oscuras no lo resistieron y decidieron asesinarlo”. “Con el tiempo comprendí su grandeza, su capacidad para interpretar el sentido popular y expresar con absoluta convicción lo que clamaba el corazón de ese pueblo pisoteado, ignorado y siempre mancillado por las oligarquías. Ya adulta supe que Gaitán fue una esperanza truncada”.

De ahí María Mercedes saca una lección histórica que no se agota en el 9 de abril de 1948: “La muerte de Gaitán indefectiblemente partió en dos la historia del país (…) porque con el homicidio de Gaitán la dirigencia de este país comprendió que podía asesinar a sus opositores con absoluta impunidad, que de ahí en adelante tenían garantizado el completo control del poder y del Estado porque cualquier fuerza disidente, contraria a sus mandatos de dominación y exclusión podía ser fácilmente eliminada y todo volvería a su cauce de normalidad. Lo aprendieron y desde entonces no han dejado de practicarlo”.

Entonces es cuando nos lanza una frase más histórica: “Colombia no conoce lo que es vivir en paz, nunca lo ha sabido, y me temo que durante otro largo tiempo tampoco lo sabrá”.

ROJAS, EL PACIFICADOR

Para muchos Gustavo Rojas Pinilla es un “dictador”, para otros es un líder popular. María Mercedes recuerda ese proceso pues en su barrio se gestó la subida y derrocamiento del “dictador”: “A Rojas lo convirtieron en Presidente porque era urgente realizar un cambio inmediato, el odio liberal conservador nos estaba acabando y con el nuevo gobierno se pondría fin al sanguinario gobierno de Laureano Gómez”. Pero llegó un momento en que Rojas no sirvió más, y fue justo cuando el gobierno militar empezó a hablar de la Tercera Fuerza, Asamblea Nacional Constituyente y la reelección presidencial. “Cuando el gobierno comenzó a hablar de la Tercera Fuerza, a invitar peronistas y sindicalistas que según la Iglesia estaban influenciados por el socialismo, se produjo el distanciamiento”.

La iglesia y la oligarquía son los artífices de la caída de Rojas. “El 10 de mayo de 1957 todos los muchachitos de la oligarquía, como siguiendo un guión, madrugamos a la plaza de Bolívar para presenciar su caída. Acudimos en nuestros suntuosos carros, muy altivos y elegantes (…) las juventudes oligárquicas de Bogotá, lo íbamos a tumbar sin disparar un solo tiro. Hasta Laureano Gómez, el más malo de los malos, desde el exterior se sumaba a nuestras voces y pedía libertad de prensa que él mismo, bajo su sanguinario gobierno, había desconocido”.

Sin embargo, “el pueblo quería a Rojas”. Y fue la oligarquía quien lo tumbó: “¡El Frente Nacional ya estaba definido mientras los jóvenes nos creíamos adalides de un nuevo país! Si algo hay que reconocerle a nuestra oligarquía es que ha sido más maquiavélica que ninguna otra”. El real poder político y económico preparó así el Frente Nacional, la oligarquía.

lunes, 11 de enero de 2010

Un Perfil Social de Bogotá en el 2010


Por Miguel Ángel Herrera Zgaib

miguelherrera@transpolitica.org

Al comienzo del 2010, la secretaría de Planeación Distrital ofrece unas estadísticas que indican procesos fundamentales para este año electoral. La primera tiene que ver con la población de la ciudad, calculada en 7.302.927, de la cual se establece, que el sector de jóvenes menores de 14 años es el 23,4 del total señalado. Si, con ello recordamos la categoría de jóvenes según la Constitución vigente, éstos son la absoluta mayoría.


En materia de empleo, el perfil bogotano se complementa con los siguientes datos. La población subempleada es de 1.423.109 personas. Hoy la tasa de subempleo es del 36,4 porciento, mientras en en el 2008 alcanzó el 43 porciento. Ahora bien, la población activa para trabajar es de 3.909.488, y de ésta hay una cifra de 430.555 desempleados, y en el último trimestre del 2009, la tasa de desempleo fue 11 porciento, cuando un año atrás, para el mismo periodo, el porcentaje fue 9,4.


Si se mira la realidad del trabajo en la ciudad capital, la mayor parte, el 26,81 porciento, trabaja en comercio y la llamada industria sin chimeneas, hoteles y restaurantes; otro 24,49 porciento trabajan en el sector servicios (comunales, sociales y personales), 12,39 % en actividades inmobilarias, 3 % intermediación financiera, y el 5,19 % en construcción. De los que trabajan, están descontentos con la remuneración que reciben 1.181.391. Y este número corresponde a la tercera parte de la población que trabaja en Bogotá. Y las estadísticas oficiales señalan que estos descontentos hacen parte del ejército del subempleo, cuyo total es 1.423.109 personas.

Si cruzamos los números censales, de acuerdo al Dane y Planeación Distrital, de una población total de 7.302.979, quienes trabajan son algo menos de la mitad, 3.478.933, y de ésta última, e 36.4 porciento, 1.423.109, se consideran subempleados. Y si hacemos una comparación en materia de desempleo en un quinquenio, hay una diferencia favorable en la tasa de desempleo entre 2004, 13,6 % y 2009, 11 %, esto es, 2,6 %. Lo cual tiene que precisarse, en el sentido que no se trata de modo necesario, una mejora en la calidad del empleo, y un aumento absoluto en el peso del trabajo en la participación de la distribución de la riqueza social generada.

Comoquiera que a partir de marzo empieza un nuevo ciclo electoral, con o sin reelección es fundamental para el ejercicio político actual de todas las fuerzas, y en específico, para quienes se reclaman del campo democrático y de izquierda tomar en consideración estas cifras, y ponerlas en contraste con la realidad de la pobreza y la miseria de la ciudad capital, con el interés de afinar programas y compromisos ciertos con la población que regularmente vota, y la que se abstiene que sigue siendo la mayoría absoluta.

De ese modo podremos pensar con hechos nuevos en un rumbo distinto para la cuestión social, y un involucramiento de los pobres y los trabajadores en la construcción de la ciudad social que necesitamos, en la que el capital esté subordinado al trabajo, y no como sigue ocurriendo en nuestros días.

domingo, 20 de diciembre de 2009

A propósito de "Me caí del mundo"

Por Sonia Pico *
Miren aquí estamos enteritos y completos siguiéndole los pasos a la vida y sin esquivarle los problemas al mundo.

Muy bueno este escrito de Eduardo Galeano, me hizo recordar algunas costumbres de mi familia y de mi pueblo. Por ejemplo, que cada dos o tres dìas, pasaba un senor o a veces unos ninos a recoger los desperdicios de comida que quedaban en la casa y ellos utilizaban la palabra "aguamasas" que utilizaban para alimentar a los cerdos.

La ropa era igual, ya perdì la cuenta de las veces que tuve que utilizar los vestidos y pantalones que dejaba mi hermana mayor. Se acuerdan de los jeans de marca "el roble"? pues esos famosos jeans me duraron no se cuàntos agnos y cuando finalmente los dejé fué porque no me quedaban buenos y seguìan intactos y reutilizables!

Cuando llegué aquì a Italia, una de las cosas que me sorprendiò muchìsimo era ese consume desenfrenado y casi patològico de los italianos, compraban y compraban cosas que a mi modo de ver no eran necesarias. Cada familia salía con uno, dos o tres bolsas del supermercado repletos de cosas y comida que de verdad me asustaba.

Ahora, en tiempos de crisis, se está volviendo a reciclar todo. Cuántos negocios de ropa usada estàn naciendo. Hace poco noté que abrieron un negocito donde ajustan TODO! Tendrá un significado todo esto,no? Para los que estaban a costumbrados a consumir y consumir esto es casi un sacrificio y un castigo, parece casi una cosa humillante para ellos.

Para los que hemos vivido siempre en la modestia y en la sencillez es una cosa NORMAL! Quizàs esa modestia y esa sencillez nos ayudaron a ver el mundo de otra manera, a cultivar a lo interno de nuestras familias el valor del afecto, de la alegrìa que dan las cosas pequeñas.

Personalmente tengo muchos recuerdos bellos... Sólo mirar las estrellas cuando no habìa luz era un momento de juego y de felicidad para nosotr@s; descubrir las formas que las nubes dibujaban en el cielo era otra diversiòn. Jugar incansablemente con nuestros amigos de la cuadra bajo el calor decembrino; jugar y cantar con mis padres, tomarnos una pony malta con pan en la tiendita de la esquina, después de haber caminado toda la tarde para darnos un bañito en la quebrada...

Estos y muchos recuerdos màs fueron y seràn siempre la alegrìa de mi vida...y no tenìa nada que ver el consumo...al contrario, la familia invertía sus esfuerzos en cultivar los valores humanos por medio del diàlogo, de la reflexiòn, de las lecturas, del estudio...Y miren aquìíestamos enteritos y completos siguiéndole los pasos a la vida y sin esquivarle los problemas al mundo.

Abrazos grandes Miguel Angel y gracias por este artìculo hermoso de Eduardo Galeano.

Sonita *La Otra Movida. Ferrara, Italia.

martes, 13 de octubre de 2009

Herbert A. Simon y Elinor Ostrom, dos politólogos premios Nobel de Economía

Apreciado Andre y corresponsales el que Elinor Ostrom, a quien Federico estima tanto, haya ganado el premio Nobel de Economía, siendo politóloga en funciones, la ubica como la segunda persona que proviniendo de la disciplina gana el premio Nobel, porque el primero en obtenerlo en 1978 fue Herbert A. Simon, el padre de la administración pública moderna. Él tiene un libro autobiográfico aun no traducido al castellano, creo, que tituló Models of My Life publicado por MIT en 1991, 1996, donde nos ofrece detalles de su recorrido intelectual y humano. De él extracto una breve semblanza.

Simon estudió ciencia política en la Universidad de Chicago, y era hijo de un emigrante judío aleman, Arthur Simon, y su madre era nacida en St. Louis, Missouri, descendiente de judíos alemanes inmigrantes de Praga. Herbert nació en Milwaukee, Wisconsin el 15 de junio de 1916. En sus memorias él recuerda como vivió el tiempo de la depresión en su ciudad, gobernada localmente por socialdemócratas herederos de la experiencia europea de 1848, sin que el marxismo revolucionario hubiera llegado a ser la línea dirigente de Milwaukee. Ingresó a la Universidad de Chicago en 1933, y le tocó estrenar el nuevo plan de estudios de pregrado, que le permitió obtener su undergraduate en tres años, en 1936. Tuvo que pasar exámenes en humanidades, ciencias sociales, física, y biología. Y estuvo muy interesado, primero, en Biología pero la práctica en laboratorio lo desanimó. Decidió entonces estudiar Economía, pero la exigencia de un curso de contabilidad hizo que se cambiara a Ciencia Política que no lo requería. Pero nunca abandonó el estudio de la economía en paralelo.

Estas son breves notas del antecesor de Elinor. Lo que si no queda duda es que la primera politóloga en ganar un Nobel de Economía. Pero, el primero proveniente de nuestro campo, y ya es inamovible fue Herbert Simon, y también el primer politólogo en ganar un premio Nobel. Por último, que así haya sucedido dice mucho del caracter, por decir lo menos, interdisciplinar de la política, y en un cierto sentido honra tanto la memoria de Karl Marx, como de quienes hasta hoy insisten en hablar de Economía Política, y no de Política o Economía por separado, aunque analíticamente se sigan manteniendo sus diferencias. Un recuerdo final, quien me dio a conocer esta información fue el profesor Walhke, quien fue presidente de la APSA, a quien conocí en una visita a la Universidad de Arizona, en Tucson. Luego tuve el gusto de invitarlo para que nos acompañara en Bogotá, donde trató tópicos relacionados con el cognotivismo, la psicología y la política, en unas conferencias tenidas en la Universidad de los Andes.

sábado, 4 de julio de 2009

Nueva revista De-Mentes Nómadas


Al cierre del actual semestre aparece una nueva publicación estudiantil, De-mentes Nómadas, coordinada por el politólogo en forja, Hugo Ferney Ramírez y un equipo de jóvenes talentos. Es el volumen 1, y aparece apadrinada por la oficina de Bienestar universitario y red-revuelta que respaldan grupos de trabajo en movimiento de diverso asiento y procedencia ideológica. De su contenido no queda la menor duda, que le asisten a los escritores y animadores, una profunda y urgente reflexión sobre el presente y porvenir de la comunidad universitaria de la Nacho, y de Colombia, en general, tomando en consideración los últimos eventos locales, nacionales y globales en el interés de transformarlos en beneficio de las multitudes conscientes.

Quiero destacar del editorial la preocupación manifiesta por la desterritorialización de la lucha universitaria, y la insistencia en lo que denominan una política emancipatoria, que haga posible la existencia de un espacio y un tiempo propios, lo que implica un cuestionarse en profundidad por lo perecedero de la realidad presente, y lo deseable que resulta para estos jóvenes transformarla.
Acompañados todos los ensayos por una vocación pedagógica que se nutre de las lecciones y compromiso del pedagogo brasileño Paulo Freire, de quien seleccionan el epígrafe inicial:
"nadie libera a nadie, nadie se libera solo: los hombres se liberan en comunión".


De lo leído tampoco queda duda de los ecos libertarios del lenguaje construido y sofisticado de la pareja Deleuze-Guattari, del pensamiento posestructuralista con que algunas califican la originalidad y descentramientos de estos intelectuales militantes de nuevo tipo. Levantados contra los convencionalismos de su tiempo, y entusiastas de Spinoza, Nietzsche, Marx, y un coctel de pensadores radicales, aun poco conocidos y trajinados intelectual y realmente entre nosotros.

Igual quiero referir algunas línea al Panfleto Antipanfletario, donde mediante un seudónimo alambicado se hacen importantes aproximaciones a la democratización del debate estudiantil. Un asunto que también ha sido tocado ya en dos números de otra revista estudiantil, SURmanía, que también circula desde la facultad de derecho y ciencia política de la Universidad Nacional, donde puede conseguirse por los interesados, y escribiendo a su coordinado, Edgar Andrés Londoño, ealondonon@unal.edu.co.

Destaco de allí que se afirme que "el movimiento estudiantil actual tiene el deber de construir vías democráticas para trabajar en torno a los problemas planteados por las nuevas reformas de las cuales el nuevo estatuto es una viva muestra". Para insistir que no se pueden seguir desconociendo que existen posturas alternas al discurso dominante, porque entonces lo que se afianza, en el mejor de los casos, es una democracia autoritaria que " se basa en la decisión ciega de las mayorías en el pleno desconocimiento de las minorías opositoras o disidentes".

El panfleto devela las talanqueras para la verdadera y urgente participación de la comunidad de estudiantes, para romper con la "normalización" y pensar y actuar procesos de transformación social y de refundación del propio conocimiento". Allí afincan estos nuevos intelectuales, audazmente, lo que denominan el porvenir de la revuelta.

Hay más artículos que se leen con provecho, sin bajar la guardia la crítica, y el disenso, que son medicina que los responsables de la publicación no se cansan de recomendar y ejercer de modo diligente y provechoso. Hay un texto crítico sobre los cambios en el estado contemporáneo, otro sobre el ambiente y el capitalismo, una reflexión sobre la pedrea, un escrito sobre el nadaísmo, y un cierre con un texto de Vladimir Zabala donde se rememora el periódico Frente Unido y la experiencia político revolucionaria de Camilo Torres y el Grupo de Golconda.

Por supuesto que esta publicación es un abierto desafío al pensamiento único, y a la cerrazón de las conciencias, porque marcha en contravía de la conculcación a la libertad de pensamiento que tanto se estila en las últimas administraciones del país. O peor aún, la grosera manipulación de los hechos sociales y políticos, y la estigmatización de la Universidad Pública, porque aquí, como lo demuestra esta revista, hay lugar y tiempo para pensar de forma diferente, para ir contra la corriente. Reclamando autonomía en el pensamiento y la acción que honran el compromiso de los universitarios con Colombia, Bogotá , la región y el mundo convulso que nos circunda.