lunes, 6 de diciembre de 2010

Un texto remitido por Oscar Delgado, dilecto amigo y colega en la arisca república de las letras, las artes y las ciencias sociales. N de la R.

Is there life

after capitalism?

By Richard Greeman

His recent book Beware of Vegetarian Sharks: Radical Rants and Internationalists Essays (Illustrated) is available online at www.lulu.com/content/923573 (free downloads). He can be contacted at: rgreeman@gmail.com

From: State of Nature

"If betting against the bankruptcy of Greece is the best use the bankers can find for their capital, then capitalism is in big trouble. The unforeseen and too-soon-forgotten Great Crash of 2008 has left in its wake a twilight spectacle of ghoulish speculative capital destroying whole economies so as to feast on their corpses."

Remember the Great Crash of 2008? Or have soothing siren songs about 'recovery' lulled you to the point where you see it fading into history like the financial shocks of 2001 (the dot-com bubble), 1994 (the Mexican debt crisis), 1989 (the Savings & Loan crisis), 1987 (the Black Monday stock market crash), 1973-74 (the oil crisis and stock market crash) and the Crash of 1929 (ancient history, irrelevant)?

Before recollection fades, let me refresh your memory... and remind you of a few remaining problems. According to the neo-liberal, free-market orthodoxy a crisis like the Crash of 2008 was theoretically impossible because capitalism had achieved equilibrium of un-ending growth.

Small wonder no one - outside of a handful of old-fashioned classical Marxists like this author - saw the Crash of 2008 coming. Yet as my Slovenian friend the Groucho Marxist Slavoj Zizek quipped: 'The only truly surprising thing about the 2008 financial meltdown is how easily the idea was accepted that its happening was unpredictable.'

Indeed, we anti-capitalist, anti-IMF globalization protesters have been denouncing the banks and warning of an impending crash for over a decade, only to be met by ridicule, tear-gas and mass arrests: 'the police were used to literally stifle the truth,' concludes Zizek. [1]

The questions that remain are these: Does the Crash of 2008 validate the Marxist assumption that the underlying cause of capitalism's crisis is structural, or rather systemic? And if so, can the much-vaunted 'recovery' of 2009 be expected to last? Or for that matter, capitalism itself?

Summary: 1. The Crash of 2008 - 2. Obama and the Jobless 'Recovery' of 2010 - 3. Blowing New Bubbles - 4. The Great Recession - 5. Can Capitalism Reform? - 6. So Marx Was Wrong? - 7. Overproduction and the Decline in the Rate of Profit - 8. Historical and Geographical Limits to Capitalist Growth - 9. Why Hasn't Capitalism, with Its Alleged 'Contradictions' Already Collapsed? - 10. Military Keynesianism - 11. The Devil in the Zeros - 12. Advertising - 13. Death on the Installment Plan - 14. Capitalism's 'Final' Crisis? - 15. What Next?

jueves, 2 de diciembre de 2010

Sara Venezia nos remite esta nota acerca de Chico Buarque, hijo de un gran historiador brasileño y un tremendo artista con responsabilidades políticas en el llamado "milagro" brasileño. Para nosotros, centrados en la reflexión geoestratégica de la región andino-amazónica es una clarinada de alerta. N de la R.



DECLARACIONES DE CHICO BUARQUE
MINISTRO DE EDUCACIÓN DE BRASIL.

Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le
preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal y actual
Ministro de Educación de Brasil, CRISTOVÃO CHICO
BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la
Amazonia. Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo
su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un
humanista y no de un brasileño.

Ésta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:

Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra
de la internacionalización de la Amazonia. Por más que
nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio,
él es nuestro.

Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación
ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su
internacionalización, como también de todo lo demás, que
es de suma importancia para la humanidad.

Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser
internacionalizada, internacionalicemos también las
reservas de petróleo del mundo entero.

El petróleo es tan importante para el bienestar de la
humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de
eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de
aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.

De la misma forma, el capital financiero de los países
ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una
reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar
solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar
la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las
decisiones arbitrarias de los especuladores globales.

No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para
quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.

También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la
internacionalización de los grandes museos del mundo.
El Louvre no debe pertenecer solo a Francia.
Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas
por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio
cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea
manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país.

No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió
enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro.
Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido
internacionalizado.

Durante este encuentro, las Naciones Unidas están
realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de
países tuvieron dificultades para participar, debido a
situaciones desagradables surgidas en la frontera de los
EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las
Naciones Unidas, debe ser internacionalizada. Por lo menos
Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad.
De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de
Janeiro, Brasilia... cada ciudad, con su belleza
específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero.

Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no
correr el riesgo de dejarla en manos de los
brasileños,internacionalicemos todos los arsenales
nucleares. Basta pensar que ellos ya demostraron que son
capaces de usar esas armas, provocando una destrucción
miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas
en los bosques de Brasil.

En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia
de los Estados Unidos han defendido la idea de
internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda.

Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño
del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la
escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a
todos ellos sin importar el país donde nacieron, como
patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho
más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes
traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la
Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían
estudiar; que mueran cuando deberían vivir.

Como humanista, acepto defender la internacionalización
del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño,
lucharé para que la Amazonia, sea nuestra. ¡Solamente
nuestra!

NOTA: Este artículo fue publicado en el NEW YORK
TIMES, WASHINGTON POST, USA TODAY y en los diarios de mayor tiraje en EUROPA y JAPÓN.


Pero en BRASIL y el resto de Latinoamérica, este artículo no fue publicado. Ayúdenos a divulgarlo.

Gracias






miércoles, 1 de diciembre de 2010

Camilo Ernesto Muñoz, nos remite este breve relato del maestro moralista e historiador de la subalternidad latinoamericana, Eduardo Galeano, escritor de los sin voz, cultor del sarcasmo libertario. Esta vez la tribuna la ocupan Los nadies. N de la R.


Los nadies

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos.

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Eduardo Galeano




viernes, 26 de noviembre de 2010

La corporación PLURAL nos ha compartido el texto escrito por Fidel, y aquí reproducimos apartes del mismo en el cual se habla de una reunión en El Capitolio con ribetes golpistas. Todo lo cual contrasta con lo que ocurre ahora con Unasur y su reunión en Guyana. Parece que la propuesta de la Anfictionía Bolivariana de 1826 empieza a caminar con firmeza promisoria, y nos permite recordar a la vez la nefanda complicidad de Alberto Lleras, el expresidente autodidacta, con la dominación estadounidense en Latinoamérica, en lo cual también contó con el apoyo de Laureano Gómez. N de R.

El discurso de Hugo Chávez

Fidel Castro Ruz

Una insólita reunión había tenido lugar en el Capitolio de Estados Unidos entre un grupo de legisladores de la derecha fascista de ese país y líderes de la derecha oligárquica y golpista de América Latina. Allí se habló del derrocamiento de los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

El hecho ocurrió pocos días antes del encuentro de Ministros de Defensa de los países del hemisferio, en Santa Cruz, Bolivia, donde el presidente Evo Morales pronunció su enérgica denuncia el 22 de noviembre.

Mas no se trataba de una campaña mediática calumniosa ?algo habitual en la política imperialista?, sino de una actividad conspirativa que, con seguridad, conduciría en Venezuela a un inevitable derramamiento de sangre.

Por la experiencia vivida a lo largo de muchos años, no albergo la menor duda de lo que ocurriría en Venezuela si Chávez fuera asesinado. No habría que partir de un plan previo contra el Presidente; bastaría un perturbado mental, un consumidor habitual de drogas, o la violencia desatada por el narcotráfico en los países de América Latina, para generar en Venezuela un problema extremadamente grave.

Analizando el hecho desde el punto de vista político, las actividades y los hábitos de la oligarquía reaccionaria dueña de poderosos medios de información, alentada y financiada por Estados Unidos, conduciría inevitablemente a choques sangrientos en las calles venezolanas, como son las intenciones claras de la oposición venezolana, sembradora de odio y actos de violencia a ojos vista.

Guillermo Zuloaga ?dueño de un canal de televisión opositor a la Revolución Bolivariana y prófugo de la justicia venezolana?, es uno de los conspiradores que participó en la reunión de congresistas convocada por Connie Mack e Ileana Ros-Lehtinen ?de origen cubano y filiación batistiana?, conocida por nuestro pueblo como la “loba feroz” por su conducta repugnante a raíz del secuestro de Elián González y su negativa a entregar el niño a su padre.

La congresista republicana es un símbolo del odio y el resentimiento contra Cuba, Venezuela, Bolivia y los demás países del ALBA; casi con toda seguridad el Congreso de Estados Unidos la elegirá Presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes; fue defensora del gobierno golpista de Honduras, repudiado por la mayoría de los países de América.

El Gobierno Bolivariano de Venezuela estaba ante un grave y provocador reto. Era un tema realmente delicado. Me preguntaba cuál sería la reacción de Chávez. La primera respuesta enérgica partió de Evo Morales en su brillante y sentido discurso que nuestro pueblo ya conoce hoy. Hace dos días, el martes 23, se anunció que Chávez abordaría el tema en la Asamblea Nacional.

El acto fue convocado para las 5 p.m. y comenzó casi exactamente a la hora señalada. Los discursos pronunciados allí fueron enérgicos y precisos. Todas las actividades transcurrieron en apenas dos horas y algunos minutos. Los venezolanos habían tomado muy en serio el problema.

Chávez comenzó mencionando los nombres de numerosas personas presentes y, después de bromear con la nueva campeona mundial de Katá y el juego entre dos equipos profesionales de pelota, entró progresivamente en materia:

“…yo voy, en verdad, en verdad, en verdad, a ser breve. Se ha dicho, díganme, ese documento que ha leído el diputado Roy, gracias Roy, Roy Daza, por esa lectura, ese documento, no solo en defensa de Venezuela, como aquí se ha dicho ya, lo dijo Eva. No, estamos saliendo en defensa de la patria humana; uno pudiera decir, incluso, en defensa de la posibilidad humana.

“Traje unos libros […] Este fue el mismo ejemplar, ya está un poquito desgastado, que yo levanté allá en Naciones Unidas, Chomsky, Hegemonía o supervivencia —sigo recomendando este libro—: La estrategia imperialista de Estados Unidos, Noam Chomsky. Eva lo mencionaba y nos recordaba a este grande del pensamiento crítico, del pensamiento creador, de la filosofía, de la lucha por la humanidad.

“He aquí la continuación de este, Estados fallidos: el abuso de poder y el ataque a la democracia. Aquí, nada más y nada menos, Chomsky plantea la tesis de que el primer Estado fallido en este mundo es el Estado estadounidense, un Estado fallido, una verdadera amenaza para todo el planeta, para todo el mundo, para la especie humana.”

“Aquí hay una parte de la entrevista, de las conversaciones, donde Chomsky sale haciendo reflexiones acerca de América Latina y sobre Venezuela, de manera muy valiente, muy objetiva y generosa, defendiendo nuestro proceso revolucionario, defendiendo a nuestro pueblo, defendiendo el derecho que tenemos y estamos ejerciendo a darnos nuestro propio camino, como todos los pueblos del mundo lo tienen, y el imperio yanki ha desconocido este derecho y pretende desconocerlo.

“En el mismísimo capitolio federal —creo que lo llama—, en la mismísima Washington se reunió, se instaló una cumbre de terroristas; una cumbre, una patota —dirían los argentinos, y también los venezolanos hablamos de patota—, una verdadera patota de delincuentes, estafadores, terroristas, ladrones, malandros, se dieron cita, y, además, avalados por ‘prestigiosas’ figuras del establecimiento, del establishment, no solo de las corrientes de la extrema derecha republicana, sino también del Partido Demócrata, y lanzaron —como ya se ha dicho aquí, lo dijo Eva, lo dijo Roy en el maravilloso documento que ha leído, un documento de Estado, un documento nacional— abiertamente una amenaza contra Venezuela, contra los países y los pueblos de la Alianza Bolivariana.

“Saludamos desde aquí a Evo Morales, valiente compañero, camarada, y al pueblo de Bolivia.

“Saludamos desde aquí a Rafael Correa, valiente compañero, camarada, y al pueblo ecuatoriano.

“Saludamos desde aquí a Daniel Ortega, ese comandante presidente, valiente compañero, camarada, y al pueblo de Nicaragua.

“Saludamos desde aquí a Fidel Castro, a Raúl Castro y a ese valiente pueblo cubano.

“Saludamos desde aquí a todos los pueblos del Caribe, a Roosevelt Skerrit y al pueblo de Dominica, valientes líderes; San Vicente y las Granadinas; Ralf Goncalves, Spencer, a los pueblos del ALBA, de la Alianza Bolivariana, a sus gobiernos, a nuestros gobiernos, y, por supuesto, desde aquí al pueblo bravío de Venezuela, nuestro compromiso y nuestro llamado a la unidad y a continuar batallando por el futuro de la patria, por la independencia, cuya acta original —ya lo dijo nuestra presidenta Cilia— ahí está, el acta original de hace 200 años.

Estamos entrando ya al 2011, preparémonos desde todos los puntos de vista: espiritual, político, moral, para conmemorar los 200 años de aquel primer Congreso, de aquella primera Constitución, la primera de América Latina, de aquel nacimiento de la Primera República, el nacimiento de la patria venezolana, mucho más que el 5 de julio, es todo el 2011, y el inicio de la guerra revolucionaria de independencia que comandó primero Miranda, luego Bolívar y los grandes hombres y mujeres que nos dieron patria.

martes, 23 de noviembre de 2010

IN DE CEN TE !!! LA MISERIA DE LA VIDA LABORAL COLOMBIANA

Corresponsalía de SONIA PICO, animadora de LaOtraMovida y Cittadini del Mondo desde Ferrara. Ahora que estamos en el nuevo carrusel de la discusión del salario mínimo en Colombia con el resultado más o menos previsible de siempre. N de la R.


INDECENTE, es que el salario mínimo de un trabajador sea de $515.000/mes y el de un Congresista de $33.996.000, pudiendo llegar, con dietas y otras prebendas, a $38.500.000 /mes.


INDECENTE
, es que un profesor, un maestro, un catedrático de universidad o un cirujano de Salud Pública, ganen menos que el concejal de un municipio de tercera.

INDECENTE, es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca (siempre por unanimidad, por supuesto y, al inicio de la legislatura).


INDECENTE
, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años y tener 62 para percibir una Pensión y a los diputados les baste sólo con siete, y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, sólo necesiten jurar el cargo.


INDECENTE
, es que los Congresistas sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo.

INDECENTE, es colocar en la Administración a miles de "Asesores" y "Suplentes" (léase amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más calificados.)

INDECENTE, es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos, aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

INDECENTE, es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo. (Ni cultural, ni intelectual.) Sólo basta estar en la Bancada Mayoritaria y patrocinado por dineros sucios!


INDECENTE, es el costo que representa para los ciudadanos sus viáticos, viajes (siempre en primera clase), comidas, comunicaciones, guardaespaldas, escoltas carros último modelo blindados, tarjetas de crédito etc. etc. y, se le niegue a la clase trabajadora un aumento digno en el Salario Mínimo.


INDECENTE
No es que no se congelen el sueldo sus señorías, sino que no se lo bajen y por el contrario se estan inventando Proyectos de Ley, para aumentar sus pensiones y sus jugosas Prebendas.


INDECENTE
, es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año.

INDECENTE, es que ministros, secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del TESORO PÚBLICO.

INDECENTE, es que el dinero de las REGALIAS, que está destinado al desarrollo de las regiones y clases menos favorecidas, se quede en las manos de Gobernadores y Alcaldes corrompidos y todos sus cargaladrillos que tienen de secuaces.


Y que sea cuál sea el color del gobierno, toooooodos los políticos se benefician de este moderno "derecho de pernada" mientras no se cambien las leyes que los regulan. ¿Y quiénes las cambiarán? ¿Ellos mismos? Já.! Ja..!

Haz que esto llegue a la HONORABLE ASAMBLEA , a través de tus amigos.

Pero........LO PEOR DE TODO...... ES QUE SEGUIMOS VOTANDO POR ELLOS!

ÉSTA SÍ DEBERÍA SER UNA DE ESAS CADENAS QUE NO SE DEBE ROMPER, PORQUE SÓLO NOSOTROS PODEMOS PONERLE REMEDIO A ESTO, Y ÉSTA, SÍ QUE TRAERÁ AÑOS DE MALA SUERTE SI NO PONEMOS REMEDIO... está en juego nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Edard H Hozzman


lunes, 15 de noviembre de 2010

Tomamos esta breve semblanza de los colegas y contertulios ocasionales de Razón Pública sobre el periodista y escritor Fernando Garavito, a quien rendiremos homenaje en el IV SEminario Internacional A. Gramsci, el próximo 18 de nov, en Auditorio Camilo Torres, Derecho, Unal Bogotá. Más detalles en el blog seminario.internacional.gramsci. N de la R.

FERNANDO GARAVITO PARDO

era EDITOR ADJUNTO DE RAZONPUBLICA.COM

Por Andrés Alegría

www.razónpublica.com

www.colombiaplural.org


Fernando Garavito Pardo, abogado, periodista, diplomático y Editor Adjunto de la revista Razón Pública falleció en las últimas horas en un accidente de automóvil en una carretera entre Marfa y Alburquerque, en Nuevo México, Estados Unidos.


Fernando Garavito estaba exiliado en ese país luego de que por amenazas contra su vida en 2002 tuviera que salir de Colombia. Antes de su forzada salida, Garavito fue columnista y maestro de las nuevas generaciones de periodistas. En El Espectador firmó por años una columna crítica bajo el seudónimo de “Juan Mosca”.


Abogado javeriano, también ocupó cargos diplomáticos en representación de Colombia en Suiza y Portugal. En los años 80 dirigió la revista Cromos.


A comienzos de 2010, Fernando Garavito se sumó al equipo editorial de la revista Razón Pública “Lo he dicho varias veces", recordaba hace poco el Maestro: "Hernando (Gomez Buendía) me rescató, me dio una responsabilidad y volví a sonreír y a creer en la vida. Estoy muy agradecido por ello".


En Marfa, a 280 millas de El Paso y 400 millas de Houston, el maestro Fernando Garavito estaba dedicado a la redacción de un libro homenaje al gran amor de su vida, la maestra de ballet y coreógrafa, Priscila Welton. El proyecto había sido seleccionado por la Fundación Lennan que le otorgó una beca en creación literaria.


Ésta exigía su dedicación exclusiva por lo cual tuvo que dar la pelea para sacarle tiempo a la edición de Razón Pública y a sus tres gatos, que eran también parte de su familia. “Entonces puse sobre el tapete el caso de mi trabajo en la revista, les expliqué que para mí, más que un modo de vida, es una forma de vida” nos contó cuando recibió autorización para continuar con delicada y firme labor como Editor Adjunto. “Terminamos de acuerdo: para mí el verdadero tiempo precioso es el de la revista”.


En las últimas semanas, el maestro Garavito estaba feliz. "Desde hace tres años, cuando murió mi hermosa y joven mujer a quien amé y amo profundamente, comencé a escribir sus hechos, su historia. No la menciono para nada. Ella es sólo para mí, su nombre sólo a mí me interesa. La semana pasada terminé la primera parte: tres años de trabajo, veinticuatro pequeños textos que, en total, no tienen (o tenían) más de 400 palabras. Al final los leí. Y, claro, descubrí que siete de ellos no servían y los eliminé sin misericordia. Ahora vuelvo a comenzar, hasta que lo logre.

Después, cuando por fin termine, escribiré la segunda y la tercera parte. La cuarta ya está escrita. Un pequeño libro de muy pocas palabras que se llamará ‘De la luna y el sol’, y que encerrará una vida profunda y bella y misteriosa. Pienso que ese es el trabajo de la poesía", contó el maestro en unos de sus últimos correos a la redacción de la revista.


Los miembros fundadores de Razón Publica, su director, Hernando Gómez Buendía y el equipo editorial lamentan profundamente el fallecimiento del maestro y amigo. Nuestros pensamientos están con sus hijos, Melibea, Fernando y Manuela.

Tenemos aquí una nueva serie de reflexiones sobre el Leviatán. Cortesía del colega Oscar Delgado, topo ilustrado de las novedades intelectuales. N de la R.


Re-Imagining Leviathan:

Schmitt and Oakeshott on Hobbes and Political Order1

Jan-Werner Müller

Princeton University

ROUGH FIRST DRAFT

(Comments and Criticisms are welcome;

unauthorized quotation or circulation are not)

Forthcoming in:

CRISPP, Special Issue on Hobbes and Schmitt, ed. Johan Tralau

1 This paper was initially prepared for a colloquium on ‘Thomas Hobbes and Carl Schmitt: Thinking Political Order Past and Present’ at Uppsala University in January 2007; I thank fellow participants in the colloquium and also the audience at NYU, where the paper was read in February 2007, for comments and suggestions.

2 Perry Anderson, ‘The Intransigent Right: Michael Oakeshott, Leo Strauss, Carl Schmitt, Friedrich von Hayek’, in: Spectrum: From Right to Left in the World of Ideas (London: Verso, 2005), 3-28.

3 As Oakeshott once put it, ‘it is as if we had never quite got used to living in a modern European state; never quite understood it, or resigned ourselves to it. It is still capable of puzzling us; and arguments to

At first sight, Michael Oakeshott and Carl Schmitt could perhaps not appear more different: Schmitt, a leading Nazi lawyer, often described as the ‘Crown Jurist of the Third Reich’ -- whose best case for relativizing his role from 1933 to 1945 is that he in fact all his life subscribed to a bizarre private crypto-Catholic ‘political theology’, of which his engagement for the Nazis was an unfortunate by-product; Oakeshott, on the other hand, the quintessentially English gentleman scholar, fond of cooking and cricket metaphors, and a self-declared conservative, who famously turned down the honor that Margaret Thatcher had offered him.

One a man for whom the political had existential import, the other an aesthete or even a dandy for whom politics appeared variously as ‘vulgar’ or as a ‘necessary evil’; one the jurist of decision, the other the political theorist of conversation. Obviously, the list of such more or less interesting differences could go on and on.

And yet: both thinkers have been classified by Perry Anderson as members of what he has called ‘the intransigent right’ (an honor they share with Leo Strauss and Friedrich von Hayek)2 – an inclusion that is at first sight supported by the fact that there are a few similarities, after all: both Oakeshott and Schmitt were deeply preoccupied with what Oakeshott time and again called ‘the experience of living in a modern European state’; both felt that the state’s proper origins and trajectory had not been grasped, that proper statehood had profoundly been put into doubt in the twentieth century, and that state authority and legitimacy needed to be shored up in an age of ‘mass’ (read: democratic) politics.3

It is perhaps not so surprising, then, that both time and again returned to the study of Hobbes: Schmitt went so far as
to call Hobbes a ‘friend’, a ‘brother’, and even spoke of love; whereas Oakeshott, while less prone to emotional
confessions of elective affinity, clearly felt most inspired by Hobbes in articulating his vision as ‘civil association’.4

More importantly, both developed their conception of political association with and sometimes against Hobbes – their
political theories are, on one level, part of the long and complex chronicle of productive modern appropriations and
mis-appropriations of Leviathan and, less so, other Hobbesian writings.

Now, looking at Schmitt and Oakeshott through the lens of their Hobbes interpretations could easily turn into a kind of fruitless compare-and-contrast where we will simply see what we think we already know: Schmitt and Oakeshott were quite different, and so were their views of Hobbes. What is important to find out, it seems to me, is where and why they appeared to make strategic choices in interpreting – or, for the most part, mis-interpreting Hobbes – in light of what both construed as a kind of story of decline, a Verfallsgeschichte, of the type of state that supposedly had been conceived by Hobbes initially. The task of the intellectual historian, after all, is not to be a kind of schoolmaster and to hand out good or bad marks for right or wrong interpretations of classical texts – rather, he or she must ask what choices underlay certain interpretations (even those demonstrably false), and what purposes they might have served.

Accordingly, in this essay I wish to develop an argument along the following lines: both Schmitt and Oakeshott attempted to save what they considered a proper notion of statehood under conditions of twentieth-century mass democracy. In line with this overall purpose, both returned time and time again to Hobbes and especially Leviathan and offered highly unorthodox views on Hobbes. Above all, both consistently interpreted Hobbes as a particular kind of moralist, not as a materialist and a mechanistic thinker or as the ‘first proper political scientist’. While it can’t be demonstrated conclusively, it is highly plausible that such a reading was inspired by Leo Strauss’s interpretation of Hobbes from the 1930s, with which both Schmitt and Oakeshott were familiar.

Now, both – and this is the philosophically crucial move – in a certain sense tried to ‘de-liberalize’ Hobbes by disabling the contractualist logic at the centre of Leviathan. Sidelining Hobbesian contractualism (and Hobbes’ claims about authorization and resistance in particular), both Schmitt and Oakeshott instead focused on what one might call the cultural preconditioof proper political order; and both were highly sensitive to the importance of symbolically representing political association as a whole. Consequently, there was an at first sight surprising preoccupation with questions of symbolism, imagination and even myth – a side of Hobbes to which Hobbes scholars have only recently become more alert.

For all the idiosyncrasies in their interpretations of Hobbes, both Schmitt and Oakeshott ended up with what actually are not such unusual views of ‘the experience of living in a modern European state’, after all. In fact, I take their interpretations to come down to paradigmatic positions on modern European statehood – positions that are arguably still with us – but positions also that are arguably distinguished by their curious inability to deal with conflict other than in a deeply illiberal manner: for shorthand, the one position, because it ‘culturalizes’ statehood, the other, because it ‘moralizes’4

5 Heinrich Meier, Carl Schmitt, Leo Strauss und “Der Begriff des Politischen”: Zu einem Dialog unter Abwesenden (Stuttgart: J. B. Metzler, )

Before that, the argument will proceed by examining Schmitt’s and Oakeshott’s successive engagements with Hobbes from the mid-1930s to the late 1970s: I begin by saying a few words about Schmitt’s well known Leviathan interpretation from 1938, leaving aside the deeply anti-Semitic narrative which Schmitt told about the decline of the Hobbesian state, and instead focus on what precisely Schmitt’s considerations about the necessity of symbolically representing political association entailed. In the second step, I chart Oakeshott’s views on Hobbes from the 1940s to the 1960s, and, in particular, his surprising re-interpretation of what kind of human being is really capable of creating a state.

The third and final part which compares Schmitt and Oakeshott, before drawing more general lessons from this exercise, also contains what is perhaps a mild surprise – Schmitt’s previously unknown direct comment on Oakeshott, a comment which at first sight might suggest a curious convergence of Schmitt and Oakeshott on the necessity of political myth – and it will turn out that Oakeshott might in fact have been a more successful, or at any rate a more subtle, myth-maker than Schmitt. More on whether there was in fact such a convergence or not shall be said in the conclusion.

One more side remark: Examining the Hobbes interpretations of Oakeshott next to Schmitt is in no way to imply that either thinker took the other to be important for the development of his thought. Put differently: I am in no way suggesting that we are facing a substantive Dialog unter Abwesenden here.5 Heinrich Meier’s brilliant reconstruction of the Strauss-Schmitt relationship has, in my view, prompted too many attempts --