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domingo, 25 de noviembre de 2012


¿MÁS ALLÁ DE LA HAYA?
David Jiménez[1]

La Corte Internacional de Justicia de La Haya puso fin al conflicto limítrofe entre los países de Colombia y Nicaragua en el mar Caribe, especialmente en el archipiélago de San Andrés, Providencia, Santa Catalina y sus cayos.

El fallo del alto tribunal cedió mar asumido desde 1928, cuando menos, como colombiano a los nicaragüenses, pero en Colombia muchos quedaron sorprendidos, porque perdimos una gran porción territorial  que contiene importantes recursos naturales, y afecta la actividad económica regular de los isleños, quienes ya protestan en las calles.

¿Es cuestión solo de soberanía y nacionalismo?

El Congreso Colombiano desde los partidos de la Unidad Nacional hasta el Movimiento Mira y el Polo Democrático, rechazan esa pérdida de mar territorial colombiano. Algunos como el expresidente Uribe proponen incluso no acatar la decisión del Tribunal de La Haya. Y la canciller Holguín responde que el fallo no se ha acatado aún.

Ahora bien, el Gobierno y la Cancillería deben actuar en marco del Derecho internacional público y la diplomacia, para solicitar tanto la revisión del fallo como las aclaraciones que sean necesarias; pero, en caso de que la decisión sea adversa para nuestros intereses, no queda más que cumplirlo.

 Hay una sencilla y poderosa razón. En la economía internacional, los inversionistas necesitan seguridad jurídica. En caso de que Colombia no acepte el fallo de la Corte Internacional de Justicia, hipotéticamente, p.e, ¿qué pasaría con el comportamiento de los inversionistas que compran títulos de deuda pública? Ellos colocan sus cuantiosas sumas de dinero en el mercado de capitales  e  instalan sus negocios para exportar ó importar productos en Colombia, y para nada puede agradarles, si un gobierno decide no cumplir con las decisiones de un tribunal de arbitramiento internacional  ó no pagar la deuda pública aduciendo que tiene un interés nacional que defender.

Algo que no pueden olvidar en el partido de la Unidad Nacional es que de los tres objetivos de seguridad democrática, cohesión social y confianza inversionista, este último podría estar afectado cuando un Estado de Derecho no cumple con los fallos de los tribunales internacionales.


¿Se tendrá confianza en el mercado y con los países vecinos?

                                               Por otro lado, incumplir un fallo por cuestiones limítrofes, en un futuro Colombia tendría que tomar partido en los diferentes conflictos limítrofes en toda América Latina, los cuales aún no han sido solucionados. ¿Cuál será el resultado? no afecta el mercado y las relaciones comerciales subcontinentales, claro que sí.

En estos casos, la coalición gobernante de la Unidad Nacional no debe olvidar el mercado y las relaciones comerciales con otros países, porque de hacerse la de la vista gorda, y disponerse a cantar en el altar del desacato deja un lado su principio de la confianza inversionista. Aplasta el huevito más consentido del ex Uribe, por lo cual fueron elegidos desde 2002 con él dos veces, y ahora reelección garantizada con Juan Manuel para el 2014. Pero, están jugando con candela, y podrían perderlo casi todo.

PD: Para no acatar las decisiones internacionales se debe tener poder económico y militar como EE.UU, y ni eso, porque no pocos días que tuvo que pagar por debajo de cuerda la indemnización a Nicaragua que le impuso la Corte por el minado de puertos, que realizó valiéndose de la contra-guerrilla Misquita.

EE.UU, con todo,  aún no reconoce el Tratado de Roma como instancia superior a  la Corte Penal Internacional, y es “resabio” pasarse por la faja las soberanías de los países en vías de desarrollo, siempre que le viene en gana. Empezando por Colombia, con el histórico baldón de la pérdida de Panamá que perpetró Theodor Roosevelt pretextando el apoyo a la independencia de los canaleros con el concurso del aventurero francés Buneau Varilla.



[1] Participante del Grupo Presidencialismo y Participación UNIJUS/COLCIENCIAS.

sábado, 6 de octubre de 2012

DEMOCRACIA RECONCENTRADA: VENEZUELA


DEMOCRACIA RECONCENTRADA: VENEZUELA

David Jiménez[1]

La democracia liberal y contemporánea tiene como esencia la participación ciudadana en los asuntos públicos, en términos de elegir de modo periódico a sus representantes, y un control al ejercicio del poder político de los gobernantes, con la convicción que las elecciones no garantizan la democracia real en un determinado sistema político.

La Re-cooptación

En las democracias occidentales, Hugo Chávez (1999-2012) de obtener el triunfo este domingo, será el gobernante  que más ha permanecido en el poder en las últimas tres décadas  de democratización y transiciones de la guerra a la paz, ó de tránsito del autoritarismo a la democracia en América Latina, y permanecerá  hasta el 2019, si su salud no le juega una mala pasada de nuevo.

El Presidente Chávez obtuvo el poder en 1998, con un congreso opositor, y con la constituyente lo revocó. Desde entonces ha gozado de mayoría legislativa para impulsar toda clase de reformas constitucionales, legales y de evitar un control político a las políticas que dispone y sus resultados. De modo secuencial ha logrado cooptar todas las ramas del poder público, y los órganos del Estado recreados bajo la constitución de 1999.

La constitución venezolana de 1999, los artículos 156 y 236, otorga al presidente facultades de regulación e intervención administrativa, social y económica; además con la reforma a la relección en el artículo 230, el poder presidencial venezolano desdibuja funcionalmente el poder estatal y municipal bajo un estado que se autodenomina constitucionalmente federal, y con independencia y autonomía de las ramas del poder público.

Sin embargo, el respaldo electoral obtenido por el Cdte Chávez en las urnas desdibuja la fórmula de los “checks and balances” con los que fuera craneado el régimen presidencial estadounidense para garantizar el juego de las minorías, según el decir de Madison y Hamilton en los papeles del Federalista.

¿Comprando  votos?

La política social en la Venezuela del actual presidente  ha buscado la disminución de la pobreza y garantizar condiciones mínimas de bienestar y calidad de vida a los venezolanos del común. Pero,  tiene también otro fin, los votos de la ciudadanía beneficiada. Ortega, D. & Penfold-Becerra, M. (2008) encuentran que las misiones (programas sociales) del Gobierno Chávez aumenta recursos para estas políticas en municipios y Estados afines en lo político-electoral, y los restringen en los que no le son afectos.

Al parecer, desde 1998 el Gobierno ha pasado por elecciones nacionales y referendos populares, con la cual la reproducción electoral ha sido una constante para conservar el poder, excepto cuando perdió el referendo en 2007 cuando el pueblo no decidió admitir reformas constitucionales de iniciativa gubernamental pero en 2009 Chávez logro obtener la aprobación de otro referendo para poder ser candidato presidencial en 2012 y con elecciones estar hasta el 2019.

Sin embargo, Chávez y el Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, han logrado estar en el poder por la falta de oposición en la Asamblea Nacional; primero, cuando los partidos opositores se abstuvieron de participar en las elecciones de 2006, dejando el camino libre a la unanimidad nacional en un cuerpo de representación populares que exige la presencia de diversos intereses sociales, económicos y políticos necesarios para la democracia.

Otra mirada

El neopopulismo de izquierda, señala Ignacio Walker (2008), ha permitido la aparición de nuevas demandas ciudadanas y movimientos sociales, pero a la vez nos retrotrae al personalismo, y las formas plebiscitarias bajo  una modalidad de democracia delegativa como la bautizara Guillermo O´Donnell.

En la democracia venezolana existen vastos sectores sociales que históricamente han sufrido exclusión social, económica y política del sistema político; pero, en respuesta en parte niveladora el poder ahora ha sido concentrado y delegado a un Presidente reelegible con cuerpos legislativos mayoritarios que impiden  un sistema de pesos y contrapesos propios del  Estado Democrático liberal contemporáneo.

Así que, los excluidos del ayer, deben estar felices, y los excluidos de hoy, en la tristeza. Será entonces que la democracia siempre es ¿exclusión? : los que ganan elecciones a un lado,  y quienes pierden en elecciones al otro. Lo cual se parece al decir de Jacques Rancière, quien habla de la democracia en términos de desencuentro contra las lacras de la “postdemocracia”, que él ve se imponían desde los años 90 alrededor del mundo.

PD: En Colombia discutimos las prerrogativas constitucionales del Presidente sobre las demás ramas del poder público y órganos del Estado. Con la aprobación fraudulenta de la relección presidencial, muchos servidores públicos en las altas dignidades del Estado tienen una afinidad política con el primer mandatario, y coartan el equilibrio de poderes. Ahora bien, ¿Venezuela nos da lecciones para evitar diseños institucionales de monarcas presidenciales?.

Referencias

Ignacio Walker (2008). Democracy and populism in Latin American, Working Paper No 347, Kellog Institute, Notre Dame University

Ortega, D. & Penfold-Becerra, M. (2008). Does clientelismo work?: electoral returns of excludable or no-excludable goods in Chavez ´s missions programs in Venezuela. Paper delivered at the American Political Science Association, Boston, August.

República Bolivariana de Venezuela. Constitución Política de 1999 . Recuperado http://www.inpsasel.gob.ve/moo_doc/ConstitucionRBV1999-ES.pdf



[1] Participante del Grupo Presidencialismo y Participación UNIJUS/COLCIENCIAS