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domingo, 8 de septiembre de 2013

LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO: ¿ES UN MITO?

LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO: ¿ES UN MITO?
David Jiménez[1]

El Gobierno Nacional desde 2012 nos habla de un Acuerdo para la Terminación del Conflicto,  fruto de las negociaciones en La Habana con las Farc-ep. De esta manera, el Congreso Colombiano de mayoría gobiernista aprobó el Marco Jurídico para la Paz, y muy seguramente aprobará la ley que convoca al pueblo al referendo de la paz.

Sin embargo,  debemos tener claro si el proceso de paz con las Farc-ep es un éxito, eso no será traducido en paz en todo el territorio nacional, dado la alta presencia de grupos armados ilegales en toda la geografía, la publicación de El Espectador (27.08.2013) sobre el informe de INDEPAZ  sobre la presencia de estos grupos así:

-      -    Bandas Criminales: presencia en 31 Departamentos y 409 municipios
-       -   Farc-ep:  presencia  en 28 Departamentos  y 262 municipios
-         -  ELN:  presencia en 13 Departamentos y  72 municipios

Con lo anterior, si el país tiene 32 Departamentos y 1.100 municipios aproximadamente,  se muestra la debilidad del Estado para garantizar su presencia (judicial, militar, policial, fiscal y social)  en todo el territorio. Así que, una negociación exitosa para la paz sin tener en cuenta a las Bandas Criminales o Neoparamilitares y al ELN, no se verá reflejada en paz y tranquilidad en muchos municipios del país, sin tener en cuenta que las FARC en un eventual proceso de desmovilización, desarme y reincorporación a la vida civil terminen algunos disientes y reincidentes en formar bandas criminales en los territorios; un gran riesgo que no se discute en el Congreso, La Habana y la Casa de Nariño.

Así que, la terminación del conflicto será ficción si no se aprende las lecciones de las pasadas negociaciones con guerrillas y paramilitares, y dado que si no se incluyen todos los actores en conflicto en el dialogo, los usos de la violencia y el terror continuaran como si nada hubiera cambiado, la solución a eso es más “Democracia Real”, que transcienda la democracia representativa incorporada en una entidad desprestigiada social y políticamente por la sociedad colombiana como lo es el Congreso de la República,  que aunque tiene la función constitucional de hacer las leyes y reformar la constitución, en episodios trascendentales para la Democracia Colombiana son cuestionables que se hagan por el constituyente derivado y no por el constituyen primario.

El referendo de la paz

El calendario electoral del 2014, con la presentación del proyecto de ley para convocar a un referendo por la paz, es cuestionable por varias razones.  En primer lugar, la democracia delegativa representada en el Congreso de la República tramitará un proyecto para convocar al pueblo a referendo cuando ni siquiera el Gobierno Nacional y las Farc-ep han firmado o suscrito acuerdos sobre temas que discuten en forma abierta y pública a la sociedad política y civil. En segundo lugar, el proyecto de referendo supone un escenario en los próximos meses de que el Gobierno Nacional firmará un acuerdo con las Far-ep, la Corte Constitucional avalará dicha ley para convocar a referendo y por último, ganarán en las urnas porque harán que la elección coincida con otra para que la participación electoral  sea mayor en contra de la abstención. Y finalmente, no conocemos bién (toda la sociedad) como va el proceso de negociación, con lo cual vale la pena estos interrogantes: ¿cuáles serán los mecanismos para incorporar todos los acuerdos a la estructura jurídico-legal del Estado?, ¿Cómo será el proceso de desmovilización, desarme y reincorporación?, ¿Quienes estarán sometidos a la justicia ordinaria y a la justicia transicional cumpliendo las normas del Derecho Internacional? , ¿Cómo serán los mecanismo de reparación a las víctimas de las Far-ep?; son algunas inquietudes que podrían resolver las reservas que tienen muchos sectores con el proceso de negociación en escenarios de polarización donde no conocemos bien lo que se negocia y discute en La Habana o si estamos en un cuento de ficción.




[1] Politólogo. Estudiante de Maestría en Estudios Políticos. Participante del Grupo Presidencialismo y Participación de la Universidad Nacional de Colombia. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

martes, 4 de diciembre de 2012

LOS LÍMITES DE LA PAZ CON LAS FARC


LOS LÍMITES DE LA PAZ CON LAS FARC
David Jiménez[1]

El Gobierno Nacional adelanta un proceso de negociación con las FARC. El supuesto de la reincorporación a la vida civil de los combatientes y la participación en política de sus miembros bajo el orden constitucional de 1991.

¿Los limites internacionales?

Nuestro país ha celebrado y ratificado tratados internacionales sobre derechos humanos y derecho internacional humanitario; con lo cual las negociaciones con el grupo armado ilegal ó terrorista FARC deben estar sincronizadas con esta normatividad internacional de la cual ha sido un violador sistemático con sus acciones armadas contra la población civil al incumplir en materia de derechos humanos la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948), Declaración Americana de los Derechos del Hombre (1948) , Convención sobre los Derechos del Niño (1990); además, en materia de Derecho internacional humanitario nunca ha cumplido los cuatro convenios de Ginebra que regulan los conflictos armados.

La firma del tratado de Roma sobre la constitución de la Corte Penal Internacional, tiene jurisdicción en Colombia para castigar los crímenes de guerra, genocidio, de agresión y lesa humanidad, dónde las Farc con sus masacres no salen bien libradas.

Finalmente, desde los ataques a EE.UU el 11 de septiembre de 2001, Colombia se encuentra entre los Estados que ha condenado y cumplido las resoluciones de la ONU para combatir y perseguir el terrorismo.

Los retos

Las negociaciones con las FARC deben ser públicas de cara a la ciudadanía y a la opinión nacional e internacional. El proceso no puede estar pensando en construir un país de “Alicia en el país de las maravillas” desconociendo los tratados internacionales firmados y ratificados por Colombia en asuntos de Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario, Antiterrorismo, Corte Penal Internacional y Sistema Interamericano de Derechos Humanos.

Ahora no podemos conseguir la paz con las Farc retirándonos de los tratados internacionales. Tal y como acaba de suceder al desconocer el gobierno de Colombia la competencia de la Corte Internacional de Justicia después de la pérdida de mar territorial con Nicaragua, porque terminaríamos induciendo una muerte letal al principio de la confianza inversionista  en  el mercado de capitales nacional y extranjero, sin lograr resolver el problema principal de las fronteras nacionales con tal remedio.



[1] Participante del Grupo Presidencialismo y Participación UNIJUS/COLCIENCIAS