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domingo, 11 de diciembre de 2016

LA PAZ CON VETO: UN COMPÁS DE ESPERA.



LA PAZ CON VETO: UN COMPÁS DE ESPERA.

David Jiménez[1]

Los sistemas políticos liberales, con la inclusión del principio de la “separación de poderes”, tiene los poderes de veto institucionales entre las diferentes Ramas del Poder Público. A su vez, el juego político de la democracia también genera los poderes de veto, en este caso, los partidos de oposición al gobierno.

En este sentido, el Congreso de la República aprobó el Acto Legislativo 01 de 2016 con la intención de reducir el tiempo y el número de debates para los proyectos de ley y de reforma constitucional conocido como el “fast track, facultando al Presidente para expedir decretos con fuerza de ley, el Plan Plurianual de Inversiones por 20 años para las zonas afectas por el conflicto. 

Todo lo anterior está en consonancia con los procesos de implementación del Acuerdo Final de Paz. Por otra parte, esta reforma establece que el acuerdo final se hará con base al artículo 3 común de los convenios de Ginebra de 1949, y se somete su vigencia a partir de la refrendación popular.

            Desde días anteriores, se conoció que la ponencia de la magistrada María Victoria Calle mantenía el procedimiento del “fast track” bajo la condición de la refrendación popular, sin embargo, a falta de un pronunciamiento de la Sala Plena de la Corte Constitucional, estamos a la espera de una decisión sobre el alcance y efectos del Acto Legislativo 01 de 2016 por el máximo órgano judicial en Colombia.

La juridización de la política 

No solamente en este acto legislativo, la Corte Constitucional tendrá poder de veto, sino que determinará en sus sentencias los diferentes alcances y límites de las reformas constitucionales y leyes sobre la implementación del acuerdo de paz. En este caso, el Congreso de la República como órgano de representación popular ni el Presidente tendrán la última palabra en relación a la implementación del acuerdo final mediante actos legislativos, leyes y decretos con fuerza de ley.

Sin embargo, no se puede desconocer que, desde los inicios de los diálogos de paz en 2012, el Presidente Santos manifestó en algún momento "Los colombianos tendrán la última palabra sobre los diálogos" (Revista Semana, 2016/02/09), cuando hace unas semanas fue refrendado el acuerdo final por el congreso. A su vez, el espíritu del Acto Legislativo 01 de 2016 en su trámite parlamentario, las ponencias en Senado y Cámara que fueron aprobadas establecen:

(…) los congresistas estamos llamados a desarrollar un mecanismo que permita la implementación, ágil, eficaz y fiel de aquello que los colombianos refrenden en las urnas. No es un tema menor, serán los colombianos quienes previamente y de forma democrática nos den el aval para utilizar estos procedimientos que hoy proponemos con este Acto Legislativo.

El acto legislativo 01 de 2016, desde el inicio de su trámite, estaba claro que la refrendación popular sería en las urnas por parte del pueblo, y darle viabilidad a esa norma constitucional por parte de la Corte, sería desconocer el espíritu de la misma y de sus autores. Porque los cambios de posturas post-plebiscito es el no a la “democracia directa”.

Ahora

                                                       Tanto las Farc y el Gobierno Nacional quedaron temerosos con la “democracia directa” y buscaron la refrendación por el Congreso. En pocas palabras, no activaron el artículo 40, 103 y 374 de la Constitución de 1991, para que se incluya la ciudadanía y a la sociedad en las decisiones para fortalecer la “soberanía popular”. También, los insurgentes de las Farc que pedían a gritos una asamblea constituyente y críticos del régimen político vigente, se sometieron al Poder, reconocen el Estado de Derecho y al Congreso actual como legitimos por encima de la democracia popular directa a la que casi siempre apelaron. 

Mañana, el partido de las Farc, que habrá dejado las armas, en las calles y en el congreso no podrá desconocer decisiones futuras, porque si hoy reconocen el status quo vigente para la refrendación e implementación, sin activar la democracia popular directa de la ciudadanía, al día siguiente no pueden declararlo ilegitimo cuando los poderes públicos elegidos en 2018 y 2022 tomen decisiones que no les convenga o no estén de acuerdo con ellas.


[1] Politólogo, magister en estudios políticos. Participante externo del GPYP/Unal-unijus. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

martes, 27 de septiembre de 2016

PAZ CON SABOR NEOLIBERAL

PAZ CON SABOR NEOLIBERAL

David Jiménez[1]

“La paz es pagable”
Christine Lagarde, Directora del FMI, Portafolio, 27 de septiembre de 2016

El acuerdo de paz firmado por Juan Manuel Santos en nombre del Gobierno Nacional y Timoleón Jiménez “Timochencko” en representación de las FARC-EP, el día 26 de septiembre de 2016 en la ciudad de Cartagena, tiene otra mirada más allá de ese evento protocolario, la paz neoliberal.

Mencionar “paz neoliberal” es hacer alusión al sistema económico de libre mercado y libre comercio con un Estado Mínimo, donde los derechos sociales y económicos no quedan a cargo del Estado sino del sector privado y el mercado, porque el “Acuerdo de Paz” no establece nada del modelo económico, el cual es la fuente de la inequidad y desigualdad social histórica.

La presencia de Christine Lagarde como Directora del Fondo Monetario Internacional –FMI-, es una garantía que el Estado Colombiano no está ni va ad-portas del Castro-chavismo, porque el acuerdo no cuestiona el papel del sector privado y del mercado en la economía, mucho menos pretende el gobierno de la “prosperidad democrática” nacionalizar los recursos minero-energéticos.  

En la entrevista para el Diario Económico Portafolio, la directora del FMI manifestó que el Acuerdo va “de la mano de la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad fiscal”, con lo cual, los criterios de sostenibilidad fiscal irán por encima de todo para implementar la paz colombiana. Tampoco los grandes empresarios y el sector financiero han dejado claro, si aumentará el crecimiento económico por hacer tránsito a la paz; si solo ganarán mayores utilidades y dividendos, o si, para nuestra incredulidad, los dividendos de la paz los obtendrán millones de trabajadores y campesinos, quienes gozarían de aumento de sus ingresos y salarios reales.

Ahora bien, no hay certeza si por razones fiscales o de estabilidad macroeconómica desde el FMI al Gobierno Nacional, y no por la fuente tradicional de legitimidad democrática que será la refrendación de los acuerdos mediante el Plebiscito del 2 de octubre de 2016, se busca la “construcción de paz estable y duradera”.

Entonces podría ocurrir que el gobierno no implemente la reforma agraria integral porque el estudio de la Misión para la Transformación del Campo Colombiano la cuantifica en 190 billones de pesos de 2016 a 2030.  Por otra parte, la intención del Gobierno de ingresar al “club” de la OCDE, tiene pendiente la asignatura doble de la reforma tributaria y pensional, con la que busca aumentar los ingresos y disminuir el gasto en pensiones; y muy seguramente privilegiar los fondos de pensiones privados, que, con los dineros de los trabajadores, financiarían las autopistas 4G.

Desde la otra orilla están los mineros tradicionales e informales, muchos en zonas de conflicto con presencia de grupos armados ilegales y bandas criminales, tal como sucede en el Bajo Cauca y Nordeste en el Departamento de Antioquia. A hoy, ellos no tienen una salida jurídica si el Estado va seguir privilegiando las concesiones y títulos mineros a las empresas multinacionales y transnacionales de la minería; o de lo contrario, continuarán en conflicto y lucha por sus derechos.

Por ahora, el Ministro de Hacienda y el Director de Planeación Nacional que se perfilan como precandidatos presidenciales de los partidos tradicionales – Conservador y Liberal -, definirán quienes serán los ganadores económicos del post-acuerdo y hasta qué punto implementarán las medidas ordenadas por el FMI, OCDE y el Banco Mundial. Para saldar la deuda histórica en la educación, salud y agricultura, y, en particular, con el crecimiento y expansión de los derechos sociales y económicos de los colombianos en relación a las pensiones, salarios, educación superior, empleo y vivienda digna.

Decisiones todas que no son de agrado de las organizaciones multilaterales que definen la política y la economía en el mundo neoliberal del siglo XXI. Está más que claro para todos: ellas han hecho retroceder el Estado de Bienestar en los países del primer mundo europeo, acercándolos a lo niveles de la segunda posguerra, desmantelando buena parte de las conquistas obreras obtenidas por su participación en la defensa del capital nacional y transnacional de los aliados.




[1] Politólogo, magister en estudios políticos Unal. Participante externo del GPYP Unal/Unijus. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

martes, 26 de enero de 2016

LA VERIFICACIÓN AL CESE AL FUEGO EN UN CONTEXTO DE POLARIDAD POLÍTICA

LA VERIFICACIÓN AL CESE AL FUEGO EN UN CONTEXTO DE POLARIDAD POLÍTICA

David Jiménez[1]

La semana anterior, se publicó en los medios nacionales, el papel de las Naciones Unidas y  de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños -CELAC- como verificadores y observadores al cese al fuego y proceso de desarme  entre el Gobierno Nacional y las Farc-EP.

A su vez, el Consejo de Seguridad de la ONU  aprobó la participación de esta organización internacional en el proceso de paz en Colombia; la financiación de dicha misión de observación deberá ser asumida por Naciones Unidas en un contexto de bajos ingresos fiscales del Gobierno Colombiano por los precios del petróleo solucionada con la venta de ISAGEN para financiar supuestamente la infraestructura.

Sin embargo, la verificación al cese al fuego, los negociadores y la misma guerrilla deben mirar la oposición que tienen en Colombia al proceso de paz el expresidente Álvaro Uribe Vélez y su partido Centro Democrático, la Asociación de Oficiales Retirados de las Fuerzas Militares -ACORE-, José Félix Lafaurie presidente de FEDEGAN, por señalar los más importantes.

En otra perspectiva, existen diversas encuestas de opinión pública sobre el proceso de paz, del cual evidencia que la ciudadanía no cree ni acepta lo que está sucediendo en La Habana, demostrándose la falta de apoyo popular al mandato por la paz de Juan Manuel Santos en su relección presidencial.

El plebiscito, para ser un juego electoral y de cálculo político entre votar por la paz o la guerra, está en riesgo; y está claro que lo que se necesita es legitimidad política y social en un proceso de paz que resuelve un conflicto de más de 60 años.

En este contexto, los observadores para la verificación no debe ser solamente la ONU o la CELAC, estos pueden darle garantía a las Farc-EP o al Gobierno, pero vale la pena la pregunta ¿quién le da garantía a los ciudadanos, partidos políticos, gremios económicos y organizaciones sociales?

La respuesta obvia, sería los observadores internacionales, pero por el grado de polarización política, el Gobierno en vez de tener tantos contratos de asesores financiados a cargo del Fondo de Programas especiales para la Paz y buscar que la ciudadanía crea en el proceso de paz, debería fomentar la verificación nacional donde participen los partidos políticos opositores y de la coalición del gobierno, los gremios económicos, las universidades públicas, centros de estudios y organizaciones sociales. Sería muy interesante, confrontar un informe de verificación de la ONU y otro del Centro Democrático y FEDEGAN o de las universidades públicas; estos deberían ser financiados por el Fondo de Programas especiales para la Paz con autonomía e independencia para ejercer actividades.

Los costos de este proceso son altos, pero para buscar legitimidad, se debe incorporar a la oposición política y a la ciudadanía para que sean verificadores, en un sistema político democrático liberal. Es fundamental para las instituciones políticas la voz de la oposición que le da legitimidad, estabilidad y gobernabilidad, si es que eso pretende el Gobierno de la Unidad Nacional.



[1] Politólogo, estudiante de maestría en estudios políticos, participante externo GPYP/UNAL. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

lunes, 16 de febrero de 2015

EL JUEGO DE INTERESES: EL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO

EL JUEGO DE INTERESES: EL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO
David Jiménez[1]

La semana anterior, el Gobierno Nacional radicó el proyecto de ley 200 de 2015 en la Cámara de Representantes, esto es, el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 “Todos por un Nuevo País” con un monto aproximado de 703 billones de pesos.

A su vez, El Tiempo (7 de Febrero, 2015), en la entrevista a Simón Gaviria, Director de Planeación Nacional, reportó el recorte de casi 90 billones sufrido por el plan de inversiones del nuevo plan de desarrollo, supuestamente explicable por las variables macroeconómicas.

Ahora el más importante de los documentos nacionales continuará su trámite y debate político en el Congreso de la República. Así como su examen por parte del Consejo Nacional de Planeación, sin que estas dos instituciones tengan poder de veto sobre él. Habida consideración que el régimen presidencial de Colombia le da efectiva primacía a la cabeza del ejecutivo nacional.

Para este caso, el país modificó a partir de 1968 una tradición milenaria de los regímenes de representación en Occidente que nos transporta a la Inglaterra de Juan sin Tierra, cuando se creó la conocida como Carta Magna, cuando la proto-cámara de los lores exigió entonces al monarca representación, y una suerte de poder compartido, en términos de control sobre las ejecutorias de la autoridad real.

El Juego Político en escena electoral

                                                    Al mismo tiempo, el próximo 25 de octubre de 2015, tendremos elecciones de autoridades territoriales (Gobernadores, Alcaldes, Diputados, Concejales y Ediles), mediante las cuales muchos congresistas buscarán afianzar su poder político en Departamentos y Municipios, quienes les aseguren su reproducción electoral “natural”, sin excluir la mermelada oficial, en el 2018, esto es, ¿cómo no?, la ayuda de la burocracia y presupuesto territorial.

En resumen, los honorables Senadores y Representantes buscarán pre-elegir a gobernadores y alcaldes afines a su poder político, y pocas veces fallan en una práctica democrática corrompida por el clientelismo y el “dinerito”  legal e ilegal. Esta inversión resulta una “bicoca” si se compara con los depósitos en el banco suizo HSBC, que alcanzan a U.S $ 50.000 millones mal contados, sabidos a raíz de la filtración de uno de sus empleados encargado de llevar esta contabilidad “secreta”.

Por otra parte, la coalición de Unidad Nacional, sus congresistas buscarán incluir partidas presupuestales para regionalizar proyectos de inversión que les asegure la gestión de obras en sus feudos electorales con el propósito manifiesto de obtener réditos electorales en 2015 y 2018.

Esta tarea la tendrá Simón Gaviria como Director de Planeación Nacional y Mauricio Cárdenas como Ministro de Hacienda, quienes manejan la “ventanilla siniestra”,  para sus negociaciones con los legisladores buscando afianzar la mayoría parlamentaria en el Congreso para todas las iniciativas gubernamentales.

Claro, ellos atenderán a lo que disponga su jefe máximo, y el conciliábulo de sus superministros, que cuidan con celo los intereses del capital financiero, a cuya cabeza sigue, un rey sin corona, pero con dólares, euro, acciones, y pesitos a granel, el  cuasi todo poderoso Luis Carlos Sarmiento Angulo, hijo dilecto del alma mater de la nación colombiano, de donde salió graduado como ingeniero civil,  

Teoría de juegos y política republicana

                                                Vale la pena recordar el trabajo de los economistas Cesar Pallares, Claudia Medina y Marcela Palacios (2010) de la Universidad de Antioquia, donde con la ayuda de la teoría de juegos, demuestran que la región con mayor peso político y electoral en las comisiones económicas  del Congreso de la República, obtienen mayor inversión en el Plan Nacional de Inversiones Públicas.

La investigación realizada de 1998-2010, encontró que la Región Occidental (Antioquia, Caldas, Cauca, Choco, Nariño, Quindío, Risaralda y Valle del Cauca) al tener mayor presencia de congresistas, obtuvo mayor inversión nacional durante tres presidencias seguidas.

Ahora con el antecedente periodístico sobre la distribución de la llamada “mermelada” para las elecciones de 2014, el nuevo proyecto de plan de desarrollo será más que un proceso de discusión técnica y democrática. Lo real serán los vetos o aprobaciones que se impartan desde el Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional para rechazar o incluir iniciativas de regionalización de la inversión en el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018.

Finalmente, los parlamentarios de la Unidad Nacional, no aprobarán sin cuenta de cobro en las comisiones económicas de Senado y Cámara, el texto tal cual como fue presentado sin que primero tengan luces de regionalización de inversiones en los Departamentos y Municipios donde se encuentran sus electores.



[1] Politólogo y Estudiante de Maestría en Estudios Políticos, participante externo del grupo presidencialismo y participación Unal. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

lunes, 26 de enero de 2015

EL ANUNCIO DE REFORMA PENSIONAL CON LA OCDE

EL ANUNCIO DE REFORMA PENSIONAL CON LA OCDE

David Jiménez[1]

La OCDE publicó recientemente el informe titulado Economics Survey: Colombia 2015, sus principales recomendaciones  de política pública son mejorar la calidad de la educación, la infraestructura del transporte bajo la coordinación entre el nivel subnacional y nacional, fomentar la competencia,  aumentar los impuestos al consumo, aumentar la edad de jubilación, y expandir el programa Colombia Mayor y de Beneficios Económicos Periódicos.

La reforma pensional bajo la lupa

El Gobierno Nacional en el año 2013 tuvo la intención de presentar una reforma pensional a través del entonces Ministro de Trabajo Rafael Pardo; pero al final se concentró en la reforma del sistema de salud a través de una ley estatutaria que fue aprobada, y una ley ordinaria que fue archivada.

La intención gubernamental parece fortalecer el esquema privado en pensiones denominado “capitalización” a través del régimen de ahorro individual con solidaridad RAIS. A su vez,  para la mayoría de los países integrantes de la OCDE, esta tiene una edad promedio de pensión para hombres y mujeres de 65 años. En la propuesta para Colombia, proponen aumentar la edad de jubilación y que sea igualitaria para hombres y mujeres de acuerdo a la esperanza de vida por sostenibilidad financiera.

¿Aumentarán las semanas de cotización y edad?, ¿se igualará la edad de pensión de hombres y mujeres? ¿Habrá régimen de transición?, ¿quiénes seremos los perjudicados?, ¿se prohibirán nuevas afiliaciones a COLPENSIONES?, ¿se fortalecerán los fondos privados?, son los interrogantes que deben responder tanto el Ministerio de Hacienda como el Ministerio de Trabajo en los próximos meses.

La puerta a la reforma pensional con intenciones de incrementar semanas y edad para el régimen de prima media con prestación definida administrado por los fondos públicos  quedó con más sustento porque en nuestra carta política se incorporó el principio de sostenibilidad fiscal bajo el Acto Legislativo 03 de 2011 y la regla fiscal en la Ley 1473 de 2011. Ahora el gobierno tiene todo el músculo normativo constitucional y legal para contra-reformar el sistema pensional bajo la bandera de la “sostenibilidad fiscal y financiera”.

Sin embargo, el otro asunto pendiente, si pensamos en las finanzas del Estado, es reducir el tope máximo de 25 salarios mínimos mensuales legales vigentes para los altos funcionarios del Estado (Congresistas, Magistrados, Ministros, entre otros), para dejarlo en un límite de 20 SMMLV. El objetivo es reducir los subsidios para las pensiones más altas para los servidores públicos de altos ingresos para que no sean tan desiguales como lo son.

Finalmente, el Gobierno debe reconsiderar a las personas que cumplan la edad de la pensión y que por semanas cotizadas no cumplen el requisito para acceder a la pensión de vejez, para que puedan ser incluidos en el programa Colombia Mayor al igual que la población pobre mayor de 65 años, si lo cierto es que buscan equidad y protección a la vejez, y no un simple acto declamatorio.

PD: A propósito, hoy es también una pregunta abierta cómo el gobierno incluirá a los guerrilleros mayores de 50 años, quienes no puedan ingresar en un mercado laboral en un escenario de posconflicto, Entonces vale la pena preguntarse:  ¿los incluirán en Colombia Mayor para subsidios, o en la modalidad de la pensión mínima vitalicia?



[1] Politólogo y Estudiante de Maestría en Estudios Políticos. Participante externo del Grupo Presidencialismo y Participación, Unal. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

lunes, 19 de enero de 2015

LECCIONES DE THOMAS PIKETTY PARA COLOMBIA

LECCIONES DE THOMAS PIKETTY PARA COLOMBIA

David Jiménez[1]

El economista francés Thomas Piketty es reconocido por su best sellerEl Capital en el Siglo XXI” publicado en español e inglés en el 2014.

 Algunos de sus planteamientos pueden ser útiles para los técnicos del Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio de Hacienda en una época de profundización de la democracia provocada por las demandas sociales.

La democracia y la prevalencia del interés general deben recuperar el control del capitalismo, es una idea de Piketty en su texto.  En el caso colombiano, eliminar los privilegios tributarios amparados en las exenciones fiscales al gran capital a nivel nacional y territorial, puede ser el punto de partida para una reforma tributaria estructural.

 A la vez, se necesita mayor transparencia e independencia de la Rama Ejecutiva y Legislativa a la hora de tramitar y discutir iniciativas sobre el mercado de capitales y la industria, donde las decisiones de regulación y tributarias no siempre favorezcan a los grandes empresarios sino a todos los sectores productivos.

Los impuestos indirectos al consumo como el IVA, son de fácil recaudación y fiscalización gubernamental, pero no son el eje fundamental para generar mayor igualdad. En Colombia, el ingreso real de los trabajadores no es equiparable con las economías desarrolladas, profundizado por la informalidad laboral.

 A Bill Gates, por ejemplo, le disgusta el Impuesto Progresivo al Capital propuesto por Piketty (El Tiempo,  'El capital en el siglo XX', según Bill Gates, Enero 10, 2015); en cambio ve con buenos ojos el Impuesto al Consumo que grava a todos los contribuyentes sin importar su nivel de ingreso o patrimonio.

 Para la equidad, en cambio, en nuestro país se deben gravar los altos patrimonios de forma progresiva a partir de los 1000 millones de pesos, las grandes extensiones de tierra sin actividades productivas, y la renta del gran capital minero-energético para  que compense los pasivos ambientales.

El Impuesto a la herencia sugerido por Piketty, debe ser introducido en Colombia para las “élites económicas”, que llevan patrimonios en crecimiento de generación en generación desde el siglo XIX en y fuera del  territorio colombiano.

Por su parte, la reforma tributaria estructural de iniciativa del Gobierno Nacional a ser elaborado los técnicos del DNP, DIAN y Ministerio de Hacienda, debe aplicar la Constitución de 1991, con los principios de equidad y progresividad tributaria.

El Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, la Autopistas 4G, el posconflicto y el campo; requieren con urgencia la financiación gubernamental, para eso es necesario re-estructurar el sistema tributario aplicando las disposiciones constitucionales garantizando equidad.

PD:  El libro El Capital en el Siglo XXI de Piketty, le faltaron más datos históricos de distribución del ingreso  en todos los países agrupados en la OCDE y los BRICHS para comprender el mayor grado de  la concentración de la riqueza a escala planetaria del gran capital en la globalización.

 Sin embargo, no deja de ser un texto para  leer con provecho. Algo le comentaron a Santos del mismo que lo impulso a reclamar datos efectivos sobre la riqueza colombiana. A cualquier lector interesado, permite analizar la problemática de la concentración de la riqueza.



[1] Politólogo y Estudiante de Maestría en Estudios Políticos, participante externo del Grupo Presidencialismo y Participación, Unal. E-mail:presid.y.partic@gmail.com