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lunes, 30 de enero de 2017

LAS SANCIONES A LOS CONGRESISTAS, UN DEBATE SIN RESOLVER

LAS SANCIONES A LOS CONGRESISTAS, UN DEBATE SIN RESOLVER

David Jiménez[1]

El código de ética es una herramienta útil para mejorar el desempeño del congreso
Mauricio Lizcano, Presidente del Senado, enero 25 de 2017

Hace una semana que el presidente sancionó la Ley 1828 de 2017, por medio de la cual se expide el estatuto ético-disciplinario del congresista. Las sanciones incorporadas son la amonestación privada, la amonestación pública y la suspensión del cargo entre 10 a 180 días.

Los comportamientos de los congresistas como representantes elegidos democráticamente, deberían ser investigados y castigados por funcionarios públicos autónomos e independientes, porque tal como está el diseño institucional, son los mismos colegas de las comisiones de ética de Senado y Cámara, quienes tendrán que proferir las decisiones. En este caso, con los hechos de la historia reciente del país (auxilios parlamentarios, proceso 8000, parapolítica, “mermelada presupuestal”), que involucra a integrantes del Congreso de la Republica; que los mismos colegas se investiguen entre sí, tal proveído no tiene sentido.

A su vez, el Procurador General de la Nación quien tiene la potestad constitucional de investigar y sancionar disciplinariamente a los congresistas, este es elegido por el Senado de la Republica. Los políticos eligen quien los investiga y sanciona.

En el diseño institucional reciente con la famosa reforma constitucional del equilibrio de poderes no cambio nada para los políticos locales, regionales y nacionales que eligen a los órganos de control como las Personerías, Contralores Territoriales, Contraloría Nacional y al Procurador General desde los concejos, asambleas y congreso, pareciera que los presuntamente responsables tuvieran inmunidad para ser sancionados.

En casos como el plagio conocido muy a menudo en la gestión del congreso colombiano, los congresistas han pasado inmunes, mientras que estudiantes y otras personas que lo han cometido, han tenido que enfrentar procesos penales o disciplinarios o para el caso de estudiantes expulsados de las instituciones de educación superior.

Solo quedan los registros en los titulares de prensa, radio o televisión en las noticias del plagio de los congresistas pero sin sanción alguna, algunos han responsabilizado a su Unidad de Trabajo Legislativo como la ex congresista del Mira Gloria Stella Díaz en 2013.[2]

El primer paso para buscar sanciones ejemplarizantes a los “padres” de la patria, es que los órganos que los investigan y sancionan, no tenga injerencia en la postulación o elección de estos el Congreso de la República ni las asambleas ni concejos municipales y una rendición pública de cuentas real a la ciudadanía desde la gestión legislativa hasta sus negocios e intereses privados.

 Pero como estamos con un obstáculo constitucional, cada vez las circunstancias políticas, económicas y sociales, agitados por la corrupción y el clientelismo político que permea las instituciones políticas, se requiere con urgencia una constituyente social con la participación de los sectores históricamente excluidos. Se trata de transformar el régimen y sistema político, en términos democráticos, para resarcir la promesa incumplida de la constituyente de 1991 de cambiar tanto la cultura como las prácticas políticas correspondientes.




[1] Politólogo, magister en estudios políticos. Participante externo del GPYP/Unal-unijus. E-mail: presid.y.partic@gmail.com
[2]Ver, Reinoso Rodríguez, G. (2013, Abril 14). El 'copy paste' hace carrera en el Congreso, El Tiempo, http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12740959

domingo, 26 de octubre de 2014

UNIFICACIÓN DE PERÍODOS: LA GRAN MENTIRA CLIENTELISTA

UNIFICACIÓN DE PERÍODOS: LA GRAN MENTIRA CLIENTELISTA

David Jiménez[1]

La Asamblea Nacional Constituyente en 1991, con el fin de prevenir el clientelismo bajo las estructuras y jerarquías desde el nivel nacional al regional, dado su fortalecimiento y capacidad de conservación del poder político, optó por separar las elecciones nacionales de las territoriales. Ahora, la propuesta de unificar periodos de todas las autoridades, no busca solo que los gobernantes tengan más tiempo para cumplir sus promesas, sino, claro está, profundizar el clientelismo regional y nacional.

La ficción del constituyente derivado y la Unidad Nacional

En la pasada campaña presidencial, el entonces candidato-presidente con el propósito de persuadir a gobernadores y alcaldes propuso ampliar el periodo de estos a 6 años. Dada la inconstitucionalidad de la iniciativa, ahora salen con la invención de una transición donde los actuales pueden participar a la reelección por 2 años y, posteriormente, los periodos quedarían de 6 años igual al del Presidente, en caso de que se apruebe la mal llamada reforma al equilibrio de poderes.

A su vez, uno de los promotores de la iniciativa es la Federación Colombiana de Municipios, que a través de su director Gilberto Toro, una especie de “inamovible,” afirma que la ampliación de periodos permitirá la gobernabilidad dada la parálisis que produce la Ley de Garantías cada dos años. [2]

La verdad es que la parálisis gubernamental se da por la prohibición de la contratación directa, dado que la regla para contratar es la Licitación Pública. De un plumazo desconoce el director Gilberto Toro, el alto porcentaje de utilización de la modalidad de contratación directa que es la práctica descarada en las entidades públicas, con el exclusivo propósito de obviar los procesos abiertos y públicos.

Esta conducta aberrante es advertida por los organismos de control, pero nadie se atreve a cuestionarla por la potísima razón, que la contratación directa permite pagar los favores políticos a los copartidarios de una causa electoral, sin tener que pasar por las indeseables trabas de una licitación. En suma, el problema no es la parálisis gubernamental, sino que no quieren aplicar la modalidad de Licitación Pública en el periodo electoral: ¿A qué le temen, tirios y troyanos?

Por otra parte, la cacareada unificación de periodos permite el fortalecimiento de jerarquías desde un Presidente hasta un edil de una Junta Administradora Local. El resultado es  la obstrucción a la aparición de nuevas expresiones políticas locales y regionales que confronten el proyecto hegemónico presidencialista de turno, y su reproducción hasta el absurdo, por el clientelismo. A través del mal uso del presupuesto público para obtener votos a cambio, por medio de “inversiones envenenadas” en determinados municipios o regiones.

Finalmente, el autodenominado “constituyente derivado”, representado en el desvencijado Congreso de la República busca sustituir la Constitución de 1991, contra viento y marea. Conviene volver a recordarlo, que en ella se aprobó con sabiduría anti-clientelar un período para mandatarios territoriales de 3 años y elecciones separadas a nivel nacional y regional; pero, luego en 2002 a través de acto legislativo se amplió a 4 años.

Ahora los amantes del despilfarro y el enriquecimiento buscan in tuito personae ampliar a 6 años el negocio que desangra las entidades político-administrativas de un república cegatona, dizque con la causa justa de unificar el periodo de elecciones que redundará en buen gobierno.



[1] Politólogo y Estudiante de la Maestría en Estudios Políticos Universidad Nacional de Colombia. Participante externo del grupo presidencialismo y participación. E-mail: presid.y.partic@gmail.com
[2] Palacios Mejía, D. (Octubre 23, 2014). Gobierno logró sacar adelante su promesa, El Colombiano, [en línea] http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/G/gobierno_logro_sacar_adelante_su_promesa/gobierno_logro_sacar_adelante_su_promesa.asp

miércoles, 16 de abril de 2014

¿LA UNIVERSIDAD NACIONAL “ESTAMPILLADA”?

¿LA UNIVERSIDAD NACIONAL “ESTAMPILLADA”?

David Jiménez[1]

La Universidad Nacional de Colombia pasa por una crisis fiscal al igual que todas las universidades públicas colombianas. No es la oveja blanca en medio de tanto “balido”.

Con la anterior situación crítica crónica, dado que no se incrementa  los ingresos de la universidad vía Presupuesto General de la Nación, en el 2012, se radicó el Proyecto de Ley No 192 de 2012 Cámara. Fue un proyecto presentado por los Senadores Roy Barreras y Carlos Ferro y el representante conservador Ángel Custodio Cabrera. Hoy es la Ley 1697 de 2013, y ellos, cuando menos dos, fueron reelegidos congresistas.

La bolsa de “jugosos” recursos provendrá de todos los contratos de obra que suscriban las entidades del orden nacional. Durante los primeros 5 años, el 70% será para la UN y el 30% restante para las demás universidades públicas. Más aún, para los primeros cinco años, la destinación serán  obras  para la maltrecha y ruinosa infraestructura inatendida por más de 30 años.

También está “planillada” la construcción del prometido hospital universitario de la UN, un anhelo que se extiende desde la crisis de la Hortúa, cuando el rector era Luis Carlos Pérez, y decano de medicina Guillermo Fergusson, y los estudiantes de ciencias de salud se levantaron, protestaron y a la postre resultaron vencidos por la inercia burocrática y los intereses corporativos de sus propios profesores pegados al interés privado como lapas.

Que no se descarrile la locomotora de la infraestructura

Para nadie es un secreto el lobby político de rectores en el Congreso de la República cuando se dio la aprobación, y después a raíz  del trámite del presupuesto General de la Nación; o en los proyectos de ley de estampilla para alguna universidad pública en específico. Con el fin de obtener mayores recursos para invertir en las instituciones a su cargo, y con el premio que alguno aspire a cosechar como futuro congresista para coronar su hazaña.

A su vez, el presupuesto anual de la UN pasa ya el billón de pesos; sumado a lo que recibirá en los próximos 5 años desde 2014 por el concepto de estampilla pro Universidad Nacional de Colombia y demás universidades públicas. La idea de una revolución de la infraestructura en la sede Bogotá es loable, con lo cual la contratación de construcción y mantenimiento será mayor, y la tentación de beneficios a los cercanos contratistas también.

Sin embargo, por lo dicho, es importante que la comunidad universitaria de la UN vigile toda la inversión en infraestructura, procesos de contratación, interventoría y calidad de las obras. Para que académicos y políticos, los prohombres que lideraron y votaron afirmativamente la ley de estampilla pro UN a través de sus intermediarios no se conviertan en un cartel de la contratación, y empañen la imagen pública del alma mater de los colombianos,  o, mucho peor, que toda la contratación sea usada por fines irregulares al interior de la universidad.

Finalmente, si en Bogotá los hermanos Moreno Rojas crearon su propio cartel de contratación, a las puertas de toda la institucionalidad nacional y distrital (Órganos de Control, Ministerio Público, Congreso y Gobierno Nacional)  también le podría suceder a la UN, ahora que el ruido se trasladó a las salas ansiosas de un congreso dedicado a la elección o reelección de presidente..

PD:  Es tiempo ya que las universidades públicas no se denominen así no por el acto que las crea (Ley, Ordenanza Departamental o Acuerdo Municipal) y el régimen legal que las ampara, sino por el monto de la financiación estatal que reciben, y entonces, más de una, dejarían de exhibir el rótulo de privadas, y hacer inversiones en entidades financieras especulativas que le burlan los recursos a los colombianos, cosechados en estos casos dizque “sin  “ánimo de lucro”.




[1] Integrante externo del Grupo Presidencialismo y participación. Estudioso de Políticas Públicas y Análisis de coyuntura  local y nacional.  Escribe para la revista Interlocuciones. 

domingo, 8 de septiembre de 2013

LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO: ¿ES UN MITO?

LA TERMINACIÓN DEL CONFLICTO: ¿ES UN MITO?
David Jiménez[1]

El Gobierno Nacional desde 2012 nos habla de un Acuerdo para la Terminación del Conflicto,  fruto de las negociaciones en La Habana con las Farc-ep. De esta manera, el Congreso Colombiano de mayoría gobiernista aprobó el Marco Jurídico para la Paz, y muy seguramente aprobará la ley que convoca al pueblo al referendo de la paz.

Sin embargo,  debemos tener claro si el proceso de paz con las Farc-ep es un éxito, eso no será traducido en paz en todo el territorio nacional, dado la alta presencia de grupos armados ilegales en toda la geografía, la publicación de El Espectador (27.08.2013) sobre el informe de INDEPAZ  sobre la presencia de estos grupos así:

-      -    Bandas Criminales: presencia en 31 Departamentos y 409 municipios
-       -   Farc-ep:  presencia  en 28 Departamentos  y 262 municipios
-         -  ELN:  presencia en 13 Departamentos y  72 municipios

Con lo anterior, si el país tiene 32 Departamentos y 1.100 municipios aproximadamente,  se muestra la debilidad del Estado para garantizar su presencia (judicial, militar, policial, fiscal y social)  en todo el territorio. Así que, una negociación exitosa para la paz sin tener en cuenta a las Bandas Criminales o Neoparamilitares y al ELN, no se verá reflejada en paz y tranquilidad en muchos municipios del país, sin tener en cuenta que las FARC en un eventual proceso de desmovilización, desarme y reincorporación a la vida civil terminen algunos disientes y reincidentes en formar bandas criminales en los territorios; un gran riesgo que no se discute en el Congreso, La Habana y la Casa de Nariño.

Así que, la terminación del conflicto será ficción si no se aprende las lecciones de las pasadas negociaciones con guerrillas y paramilitares, y dado que si no se incluyen todos los actores en conflicto en el dialogo, los usos de la violencia y el terror continuaran como si nada hubiera cambiado, la solución a eso es más “Democracia Real”, que transcienda la democracia representativa incorporada en una entidad desprestigiada social y políticamente por la sociedad colombiana como lo es el Congreso de la República,  que aunque tiene la función constitucional de hacer las leyes y reformar la constitución, en episodios trascendentales para la Democracia Colombiana son cuestionables que se hagan por el constituyente derivado y no por el constituyen primario.

El referendo de la paz

El calendario electoral del 2014, con la presentación del proyecto de ley para convocar a un referendo por la paz, es cuestionable por varias razones.  En primer lugar, la democracia delegativa representada en el Congreso de la República tramitará un proyecto para convocar al pueblo a referendo cuando ni siquiera el Gobierno Nacional y las Farc-ep han firmado o suscrito acuerdos sobre temas que discuten en forma abierta y pública a la sociedad política y civil. En segundo lugar, el proyecto de referendo supone un escenario en los próximos meses de que el Gobierno Nacional firmará un acuerdo con las Far-ep, la Corte Constitucional avalará dicha ley para convocar a referendo y por último, ganarán en las urnas porque harán que la elección coincida con otra para que la participación electoral  sea mayor en contra de la abstención. Y finalmente, no conocemos bién (toda la sociedad) como va el proceso de negociación, con lo cual vale la pena estos interrogantes: ¿cuáles serán los mecanismos para incorporar todos los acuerdos a la estructura jurídico-legal del Estado?, ¿Cómo será el proceso de desmovilización, desarme y reincorporación?, ¿Quienes estarán sometidos a la justicia ordinaria y a la justicia transicional cumpliendo las normas del Derecho Internacional? , ¿Cómo serán los mecanismo de reparación a las víctimas de las Far-ep?; son algunas inquietudes que podrían resolver las reservas que tienen muchos sectores con el proceso de negociación en escenarios de polarización donde no conocemos bien lo que se negocia y discute en La Habana o si estamos en un cuento de ficción.




[1] Politólogo. Estudiante de Maestría en Estudios Políticos. Participante del Grupo Presidencialismo y Participación de la Universidad Nacional de Colombia. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

martes, 21 de mayo de 2013

LA CAMPAÑA DE REELECCIÓN DEL PRESIDENTE Y LOS ALCALDES


LA CAMPAÑA DE REELECCIÓN DEL PRESIDENTE  Y  LOS ALCALDES

David Jiménez[1]

El domingo 19 de Mayo en el Municipio de Remedios (Antioquia) en el Quinto Encuentro de Alcaldes del Bajo Cauca, Nordeste y Magdalena Medio Antioqueño, el Director Ejecutivo de la Federación Colombiana de Municipios, Gilberto Toro les señaló que el compromiso del Presidente Santos con la ampliación del periodo de los alcaldes por 2 años más seguía firme y que se haría a través de una reforma constitucional por medio del Congreso de la República.
Lo dicho entraña una falacia porque los cargos de elección popular no pueden extenderse en el tiempo por vía de acto legislativo. En este caso los electores el 30 de octubre de 2011 votaron por sus gobernantes por 4 años y no por 6 años. Este es un argumento de sobra para que la Corte Constitucional declare inexequible una contra-reforma en procura del respaldo político de los alcaldes necesarios para la reelección presidencial de Juan Manuel Santos en 2014.

Así, la tarea del Director de Fedemunicipios es vender la idea de ampliación del periodo de alcaldes, que en lo inmediato es inconstitucional si se pretende tramitar por el Congreso. Ahora es posible que se tenga un plan B si los resultados de los diálogos en La Habana terminan en una constituyente: incluir la ampliación de periodo de las autoridades locales, para que lo trate y decida una Asamblea Nacional Constituyente que tendría toda la competencia para hacerlo porque ella no obedece a norma jurídica anterior: ¿será que los alcaldes cometerán una alcaldada confiando en una ampliación de su periodo por parte del Congreso?

Las otras miradas a la reelección de alcaldes

La llegada a  un escaño a la Cámara de Representantes y el Senado de la República, para muchos que no tiene voto de opinión sin maquinarias políticas, depende de la fortaleza electoral que ellos tienen en Departamentos y Municipios, donde obtienen los votos que les aseguren la reelección de congresistas.

Sin embargo, no todos los congresistas gozan de tener gobernaciones y alcaldías, y su intención es recuperarlas en 2015, una potísima razón  para no votar el proyecto de reelección de alcaldes y gobernadores. Por otra parte, muchos congresistas actuales no aspirarán a su reelección en 2014. Su propósito es llegar a una alcaldía o gobernación, una razón más para no votar el proyecto de reelección de mandatarios territoriales.  A su vez, muchos congresistas actuales que buscan su reelección, y calculan como riesgo una posible pérdida de la curul en 2014, tienen un plan B, aspirar en 2015 a una gobernación y alcaldía.

A  los argumentos políticos y constitucionales en materia de elecciones para no aprobar la reelección de alcaldes y gobernadores se suman los argumentos técnicos, ya que nuestras instituciones de control como la Procuraduría General de la Nación, las Contralorías Nacional y Territoriales no tienen independencia política,  tampoco capacidad técnica y humana para proteger el patrimonio público a cargo de 1100 alcaldes aproximadamente, quienes buscarán su posible reelección con “alma, vida y sombrero,”  al lado de 32 gobernadores que están dispuestos a emularlos.


[1] Politólogo. Participante del Grupo Presidencialismo y Participación de la Universidad Nacional de Colombia. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

domingo, 10 de marzo de 2013

¿LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS TIENEN SU FUTURO “ESTAMPILLADO”?


¿LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS TIENEN SU FUTURO “ESTAMPILLADO”?

David Jiménez[1]

                                                    El Sistema Universitario Estatal, SUE, la estructura gremial que agrupa las universidades públicas colombianas, muestra desde hace varios años, la preocupación por el crecimiento en la desfinanciación de la educación superior pública en el país; y denuncia cómo el presupuesto de las 32 instituciones se basa en el monto establecido en 1993 indexado conforme a la inflación.

El anterior criterio supone, de entrada, desconocer los diferentes gastos derivados de la exigencia gubernamental de aumentar la cobertura para mayor ingreso de universitarios; la creación de más programas académicos, generalmente,  posgrados que son los “rentables”; el aumento perverso de la planta de profesores ocasionales, quienes la mayoría de las veces no entrarán a la planta docente; la mejora en los servicios de infraestructura y la planta administrativa y de servicios que los atiende; la nueva construcción y mantenimiento de la infraestructura física de los campus universitarios; la promoción en serio de la investigación básica y aplicada,  por mencionar las más importantes variables que inciden en definir las condiciones necesarias para proyectar la educación superior en el actual mundo globalizado.

El Boom de las Estampillas

Las Universidades Públicas de orden departamental, con el concurso interesado de  sus senadores y representantes en el Congreso de la República; afectadas por  la debilidad de hacer lobby político  y con   la poca presión como actor social, político y académico que realizan las comunidades universitarias ante la Institucionalidad, en especial frente al Gobierno presidencialista y el Congreso, han conseguido hasta hoy un premio de consolación para su raquítica financiación.

Varias lograron que se aprobaran leyes de la República denominadas “Estampillas” que tienen por finalidad cobrar un porcentaje de los contratos que ejecuten las instituciones públicas del nivel al que pertenecen para recaudar un determinado monto de recursos fijado en la ley.

Así que no pocas universidades públicas han logrado ejecutar inversiones en infraestructura con recursos provenientes del recaudo por “Estampillas”, disminuyendo ilusoriamente la necesidad de presionar el presupuesto general de la Nación para solicitarle de forma firme, directa y progresiva al Gobierno y al Congreso que den cabal cumplimiento al artículo 69 de la Constitución Política que obliga al Estado social de Derecho a la financiación de modo suficiente, no con migajas, la educación superior nacional.

Actualmente, en la agenda legislativa, como parte de las estrategias de los congresistas que esperan reelegirse, y/o en compromiso con sus regiones,  se encuentran proyectos de ley para extender las “Estampillas” a  algunas universidades del orden departamental como la Surcolombiana[2], UniSucre[3], UniCundinamarca[4], UPTC[5], por resaltar algunas a manera de ejemplo.

Además, hoy se suma la principal universidad del país, la Universidad Nacional de Colombia, institución sin estampilla, que ya tiene un lugar de “esperanza” en la agenda legislativa, a través  del Proyecto de Ley No 192 de 2012 Cámara, radicado por los Senadores Roy Barreras y Carlos Ferro y el Representante Ángel Custodio Cabrera.

Con este instrumento los congresistas  buscan recaudar 1 billón de pesos para reparar la infraestructura en ruinas de varias de las sedes de la Universidad Nacional de Colombia, valiéndose del gravamen a  los contratos que ejecuten las entidades del orden nacional.

El lobby CONGRESIONAL  y la ineficacia del SUE

Vale la pena preguntarse: ¿ quién hace el lobby para impulsar estas leyes?, la mayoría congresional, que radicó por la misma época en 2012, después del paro nacional y la significativa movilización de estudiantes en 2011, los proyectos que tienen por objetivo la búsqueda de  mayor y regular financiación de la educación pública condicionada por la suerte de la contratación nacional;  ó  ¿ son estas leyes modos de consolar y evitar la radicalización de las burocracia académicas al frente de las Rectorías, Vicerrectorías, Facultades e Institutos de las Universidades?, ó tales iniciativas son para impulsar política y electoralmente a los autores de los proyectos de ley de “Estampillas”,  para conseguir los escasos votos que requieren para triunfar en las elecciones de Congreso en 2014?.

En verdad, quizás resulte realista decir, que los tres factores son concurrentes para dar impulso a la cura de las estampillas, que busca sellar el agujero roto del despilfarro de recursos en la guerra, cuyo único beneficio verificable es el empleo de más de 400 mil colombianos, y los privilegios exorbitantes reconocidos a quienes los mandan, y se encuentran al frente de las armas de la república de Colombia en guerra.

Por lo pronto, y no hay margen para más aplazamientos, las directivas de las universidades públicas, tanto las que cuentan con leyes de “Estampillas”, ó tienen a la vista proyectos de ley que buscan crear las mismas, como las que no tienen ni unos ni otros, deben pronunciarse ante sus comunidades académicas, y la sociedad toda, si, por fin, y al unísono van a hacer cumplir el artículo 69 de la Constitución.

O si, por el contrario, y mejorándose con descaro los sueldos que devengan, van a estar dispersos, llorando “lágrimas de cocodrilo”, y mostrando como expediente de su fementida “eficacia”, que van a estimular el apoyo a bancadas y mayorías legislativas, orientadas por políticos regionales, estampillados a la aprobación de leyes de consolación, espejismos financieros  que privatizan el derecho a la educación, y no resuelven la quiebra presupuestal de la educación pública en general, y la superior, en particular, que no resiste la lógica del beneficio capitalista.

Una vez más, una solución real y efectiva al déficit presupuestal de las instituciones de educación superior públicas colombianas, reside en la participación activa, el compromiso de las bases de la comunidad educativa, que levante las reivindicaciones inmediatas de una constituyente social, que no puede aplazarse más.

Se trata de seguir el ejemplo de los cafeteros que han reclamado una redistribución en acto, in situ, de la renta agro-minera. La educación pública no puede ser el pariente pobre del Estado social de derecho, cuando se ve como se acrecientan en grado sumo las fortunas de un puñado de grandes capitalistas nacionales y transnacionales.

PD: La Universidad Nacional de Colombia necesita cerca de un billón de pesos para adecuar su infraestructura a los retos del siglo XXI. El Presidente del Senado Roy Barrera y asociados ¿salvarán a la “Nacho” de su muerte anunciada con una ley de estampilla? No, mucho menos, al resto de instituciones universitarias departamentales y municipales al borde del colapso. Se requiere un cambio radical en el financiamiento de la educación pública, ya no da más.


[1] Politólogo Unal. Miembro del Grupo Presidencialismo y Participación de la Universidad Nacional de Colombia. E-mail: presid.y.partic@gmail.com
[2] Institución ubicada en la ciudad de Neiva en el Departamento del Huila. El proyecto de ley No 182 de 2012 Cámara, presentado por el H. Senador Jorge Eduardo Gechem Turbay, político huilense.
[3] Institución ubicada en la ciudad de Sincelejo en el Departamento de Sucre. El proyecto de ley No 174 de 2012 Cámara, presentado por el H. Senador Eduardo Carlos Merlano, político nacido en el Departamento de Sucre.
[4] Institución ubicada en el Departamento de Cundinamarca. El proyecto de ley No 173 de 2012 Cámara, presentado por el H. Representante Jose Joaquín Camelo Ramos, político de la región de Cundinamarca.
[5] Institución ubicada en la ciudad de Tunja en el Departamento de Boyacá. El proyecto de ley No 162 de 2012 Cámara, presentada por el H. Senador Edgar Espindola, político de la región.

domingo, 3 de febrero de 2013

LA DESIGUALDAD POLÍTICA: ENTRE CONGRESISTAS Y SUS DIPUTADOS Y CONCEJALES


LA DESIGUALDAD POLÍTICA: ENTRE CONGRESISTAS Y SUS DIPUTADOS Y CONCEJALES

David Jiménez[1]

Los cuerpos de representación política en la democracia están determinados por la constitución y la ley que los reglamente en el Congreso, Asambleas, Concejos y Juntas Administradoras Locales.

En el sistema político y en la política colombiana, algunos de sus miembros tienen una estructura piramidal que va desde un edil hasta un senador de la República, cada uno con su núcleo electoral a nivel local, municipal y regional.

Sin embargo, muchas personas que ocupan cargos a nivel territorial en asambleas o concejos en su carrera política, deciden aspirar al congreso, para fortalecer su capacidad política y electoral en la Rama Legislativa.

El origen de la desigualdad: “los aventajados”

El Congreso en el año 2003, con la reforma política incluyo en el artículo 178 numeral 8 de la Constitución que los miembros de las corporaciones públicas si aspiraran a ser elegidos en otro cargo y coincidía en el tiempo, así renunciarán quedarían inhabilitados para ser candidatos; en pocas palabras un diputado, concejal o edil para aspirar al congreso tendría que esperar que termina su periodo constitucional para poder ser candidato y ser elegido.  En 2009, la segunda reforma política consagro que si estos desean aspirar al congreso tendrían que renunciar a sus cargos un año antes de la elección. Sin embargo, dichas normas fueron declaradas inexequibles por la Corte Constitucional (C-332/05 y C-040/10).

En este caso, en la Cámara de Representantes donde ha nacido la introducción de esa inhabilidad y donde muchos son jefes políticos de diputados y concejales, en el 2003 y 2009 han intentado inhabilitarlos para que si desean aspirar para hacerles competencia por los votos, deben renunciar a sus cargos y al hacerlo pierden remuneración y capacidad de gestión y lobby ante el gobierno departamental a favor de sus núcleos electorales porque los congresistas en cambio siguen en sus cargos ganando sueldo mensual, con unidad de trabajo legislativo y el lobby al gobierno a favor de sus regiones.

Por otra parte, los diputados y concejales solo tiene remuneración en el periodo de sesiones, mientras que los congresistas tienen un sueldo los 12 meses del año más sus prestaciones sociales más un régimen especial de pensión (artículo 17 de la ley 4/92). Así mismo, los familiares hasta el segundo grado de afinidad, conyugues de diputados y concejales no pueden ser designados como empleados públicos (art. 292 de la Constitución) cuando el hermano de Juan Manuel Galán Pachón que tiene la calidad de Senador de la República se reproducen políticamente cuando su hermano Carlos Fernando es secretario de transparencia de la Presidencia de la República nombrado por el Gobierno, ó cuando el hijo del Senador Aurelio Iragorri  del Partido de la U  su hijo Aurelio Iragorri Valencia fue designado gobernador encargado del Valle del Cauca en 2012. En la otra orilla, un hermano de un diputado no puede ser nombrado secretario de despacho,  ni en un cargo en provisionalidad  como auxiliar administrativo y en ningún cargo del orden departamental mientras que para un congresista las cosas son diferentes.

Además, los congresistas  aventajados han intentado aumentar el régimen de inhabilidades a familiares  de diputados y concejales a sus parientes hasta el cuarto grado de consanguinidad “hasta los primos”  para que no sean nombrados en cargos públicos (ley 1448 de 2007), pero la Corte Constitucional lo declaró inexequible (C-903-08).

De esta manera, la desigualdad en el régimen de inhabilidades e incompatilidades de miembros de corporaciones públicas establecidas por el Legislador, las hace para que sus pares en departamentos y municipios, nunca aumenten su capital político y nunca los desafíen para obtener una cúrul en el congreso, solo han tenido por obstáculo la Corte Constitucional.

PD: Ahora los Legisladores con el auspicio del Gobierno Nacional quieren cambiar las reglas de juego, que los congresistas elegidos el 9 de marzo de 2014 puedan ser designados ministros de despacho, lo que buscan es regresar a la constitución de 1886 para negociar votos con los candidatos presidenciales.


[1] Politólogo Unal. Participante del Grupo Presidencialismo y Participación UNIJUS, Universidad Nacional de Colombia. E-mail: presid.y.partic@gmail.com