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domingo, 18 de diciembre de 2016

EL DEBATE QUE NUNCA LLEGÓ

EL DEBATE QUE NUNCA LLEGÓ

David Jiménez[1]

Desde la derrota del plebiscito del pasado 2 de octubre, el Gobierno Nacional ha concentrado la agenda pública y política en el Nuevo Acuerdo Final, y por la otra orilla económica en el Capitolio Nacional, donde el trámite principal corresponde a la reforma tributaria “estructural”.

Mientras que, por un lado, para la refrendación del Nuevo Acuerdo Final, el debate se concentró entre quienes querían otro plebiscito o referendo, y los que escogieron el congreso.  A la postre, ganó la tesis de que el pueblo participa directamente o a través de sus representantes, como lo establece el art. 3o.
Este fue el argumento intelectual para darle legitimidad a la Rama Legislativa, como los honorables representantes del pueblo. Tal y como se estila en las repúblicas liberales desde la fundación de los Estados Unidos, no confederados, de América.

El Presidente con fama de jugador de póker, sin desatender los compromisos de Colombia con la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económicas –OCDE-, al fin de cuentas, presentó una reforma tributaria, donde se destacaban dos extremos: la creación del impuesto a las bebidas azucaradas, y por la otra, la eliminación de impuesto a la riqueza y aumento del IVA.

El juego real de poder

En el congreso, concluyó en que el lobby de las empresas del sector de bebidas impidió el debate de la iniciativa que la afectaba, lograron salir de la reforma intactos, y los colombianos pobres y más pobres seguirán sujetos a engordar y mal nutrirse con el beneplácito del capital transnacional.

Lo particular, para la paz el congreso es vocero del pueblo, para la reforma tributaria- impuestos a bebidas azucaradas, al parlamento colombiano lo influyen las grandes empresas del sector y poco o nada los ciudadanos. La democracia contemporánea tiene unos problemas históricos, el sector privado financiando campañas políticas e incluyendo con su poder económico en las instituciones del Estado, ocasiona la construcción de una democracia corporativa a favor del gran capital y en contra de los intereses generales de la sociedad.

Para eso, el Ministro de Salud Alejandro Gaviria defendiendo políticamente el impuesto, y el Gobierno del que hace parte, lo deja sin mayorías en el congreso a merced del poder de la industria, al parecer le hace eco a su reciente publicación titulada “Alguien tiene que llevar la contraria”, pero él lleva la contraria no desde el aula de clase sino en el mismo poder del Estado donde no ha logrado una reforma al sistema de salud de mercado vigente.

El miedo a la democracia directa

Por parte de las élites políticas y económicas es grande, por eso impiden que, a través de referéndums o iniciativas populares, los ciudadanos decidan temas de economía y hacienda pública. A pesar de existir en la constitución la soberanía popular, en Colombia, la Ley 1757 de 2015 – Ley de Participación Ciudadana- impide la realización de consultas populares, referendos o iniciativas populares legislativas en relación a temas presupuestales, fiscales o tributarias.

En este caso, los ciudadanos mediante la activación de los artículos 40 y 103 de la Constitución Política, tiene una restricción jurídica, de decidir en asuntos económicos. Los únicos con capacidad de decidir sin tener que pasar por unas elecciones libres, es el gran capital nacional y transnacional. Los que tienen capacidad de pagar “lobby” a personas para que permanezcan en el Capitolio Nacional todo el año, y las empresas privadas financiadoras de campañas políticas, son los que ganan en este juego de cartas marcadas, como le gusta a los tahúres de la política nacional.

Es un mal síntoma para la construcción de una paz estable y duradera, mantener unas instituciones democráticas con voz para privilegiados y poco o nada para las clases subalternas representada en millones de desempleados, pobres, campesinos, trabajadores y estudiantes.



[1] Politólogo, magister en estudios políticos. Participante externo del GPYP/Unal-unijus. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

viernes, 19 de junio de 2015

FINANCIACIÓN DEL POSCONFLICTO VS REFORMA TRIBUTARIA ESTRUCTURAL

FINANCIACIÓN DEL POSCONFLICTO VS REFORMA TRIBUTARIA ESTRUCTURAL

David Jiménez[1]

La posible firma de un Tratado de Paz con las Farc en La Habana, tiene un costo estimado en 80 billones según lo reportado por Fedesarrollo en febrero de 2014; el Bank of America lo valora en 187 billones según la Revista Semana en noviembre de 2014, a partir de su entrada en vigencia del acuerdo de paz, para cubrir los próximos diez años.

Sin embargo, el presupuesto general de la Nación tiene unas obligaciones permanentes y en aumento como las pensiones, la deuda pública y los gastos de funcionamiento. Los recursos restantes, luego de raspada la olla son destinados al gasto público social y seguridad. El costo estimado para la paz con la insurgencia subalterna de 80 billones, el Gobierno Nacional exige un esfuerzo adicional de generación de ingresos por 8 billones anualmente durante 10 años.

Teniendo en cuenta que se han dado dos reformas tributarias en 2012 y 2014, buscando generar mayores ingresos para el Estado, afectando a la clase media y empresarial, para poder pagar las obligaciones corrientes del gobierno central, ahora para financiar el posconflicto el gobierno de Juan Manuel Santos y/o quien lo suceda en la tarea de la paz a pactarse necesita hacer una reforma estructural al sistema tributario.

Quebrarle una vértebra
                                                
Ello significará, de una parte, quebrarle una vértebra al capital financiero, al tiempo que ponerle “coto” al despilfarro guerrero en la derrama de recursos para financiar a las FFAA  y la Policía, la segunda agencia empleadora del país, a sus tres niveles, comando superior, mandos medios y tropa y efectivos policiales.
Por otra parte, la comunidad internacional podrá dar ayuda al proceso de paz, pero con créditos, y estos se traducen en mayor deuda pública. Serán escasos los recursos por donación para financiar el eventual acuerdo de paz, porque muchos países desarrollados, y Europa en particular, tienen sus propias crisis económicas desde 2008.
Adicional a lo dicho, el precio del dólar con tendencia al alza, y manejo discrecional de la Reserva Federal, se ve traducido en aumento de la deuda pública externa; la caída del precio del petróleo produce menos ingresos corrientes al Gobierno Central y de las regalías para las regiones. Hay, igualmente, un déficit de la balanza comercial; aumento del gasto en pensiones con recursos del presupuesto nacional.

Por lo pronto, las cuentas nacionales no dan para alcanzar ingresos adicionales por 8 billones por año para cumplir con un posible acuerdo de paz. Dicho lo cual, hay retórica pero no un presupuesto realista bajo las actuales condiciones de la economía de Colombia que permita hacer una paz eficaz, en lugar de un simulacro vacío de recursos.

Haciendo caja, cambiar el modelo

                                                       Urge entonces conoce la cifra exacta de los valores de cada punto aprobado en La Habana con un posible acuerdo de paz. Es urgente precisar los diferentes estimativos para financiar el posconflicto en un contexto donde la comunidad internacional representada en las economías desarrolladas tiene presión fiscal por la crisis financieras y económicas desde 2008 y estancamiento económico de países europeos.

La única alternativa viable es tocar las exenciones fiscales con valor superior a los 6 billones de pesos anuales según se revela en el denominado Marco Fiscal de Mediano Plazo. Este es un asunto donde está inmiscuido el gran capital nacional y transnacional con la famosa “seguridad jurídica inversionista” que perpetúa el denominado capitalismo político estudiado hace varias décadas por sociólogos, economistas y politólogos latinoamericanos. Existen las reflexiones de Francisco Weffort, Cavarozzi y el colombiano Edgar Reveiz al respecto.

 Tiene que removerse la premisa de que el modelo político y económico no se negocia. Esto solo se logrará con una Constituyente Subalterna. En pocas palabras, de no ocurrir el involucramiento activo de la ciudadanía y la sociedad civil de abajo, no habrá  recursos para el publicitado postconflicto. No se tendrán el dinero contante y sonante para generar el impacto deseado, es decir, para disminuir o eliminar las causas estructurales del conflicto armado colombiano.

Finalmente, en apoyo de este viraje radical, que no “revolcón gavirista,” la Comisión de Expertos de la Reforma Estructural sustenta la tesis meridiana  de que el sistema tributario de Colombia no es progresivo ni equitativo, corresponde a uno de los países con mayor inequidad,  donde el 1% de la población concentra el 20% del ingreso total del país.

Ahora falta esperar en los próximos meses las propuestas que salgan de aquella comisión para gravar el ingreso, la riqueza y el patrimonio bajo el supuesto de generar mayor progresividad y equidad, que redunde en aumentar los ingresos tributarios del Gobierno Central, para financiar su deficitaria política social, y el eventual proceso de paz que por estos días está trastabillando, afectado por la idea reaccionaria de desandar lo ya caminado.

Lo cual no poco tiene que ver con la fracasada reunión entre el superministro Martínez Salcedo y los “cacaos” de Colombia, siendo el principal de todos, el exalumno de la U. Nacional, Luis Carlos Sarmiento Angulo, colmado por estos días con todos los honores, y jugosas adjudicaciones de carreteras a lo largo y ancho de un país incomunicado en los cuatro puntos cardinales.




[1] Politólogo y Estudiante de Maestría en Estudios Políticos de la Universidad Nacional de Colombia, participante externo del Grupo Presidencialismo y Participación Unal. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

lunes, 26 de enero de 2015

EL ANUNCIO DE REFORMA PENSIONAL CON LA OCDE

EL ANUNCIO DE REFORMA PENSIONAL CON LA OCDE

David Jiménez[1]

La OCDE publicó recientemente el informe titulado Economics Survey: Colombia 2015, sus principales recomendaciones  de política pública son mejorar la calidad de la educación, la infraestructura del transporte bajo la coordinación entre el nivel subnacional y nacional, fomentar la competencia,  aumentar los impuestos al consumo, aumentar la edad de jubilación, y expandir el programa Colombia Mayor y de Beneficios Económicos Periódicos.

La reforma pensional bajo la lupa

El Gobierno Nacional en el año 2013 tuvo la intención de presentar una reforma pensional a través del entonces Ministro de Trabajo Rafael Pardo; pero al final se concentró en la reforma del sistema de salud a través de una ley estatutaria que fue aprobada, y una ley ordinaria que fue archivada.

La intención gubernamental parece fortalecer el esquema privado en pensiones denominado “capitalización” a través del régimen de ahorro individual con solidaridad RAIS. A su vez,  para la mayoría de los países integrantes de la OCDE, esta tiene una edad promedio de pensión para hombres y mujeres de 65 años. En la propuesta para Colombia, proponen aumentar la edad de jubilación y que sea igualitaria para hombres y mujeres de acuerdo a la esperanza de vida por sostenibilidad financiera.

¿Aumentarán las semanas de cotización y edad?, ¿se igualará la edad de pensión de hombres y mujeres? ¿Habrá régimen de transición?, ¿quiénes seremos los perjudicados?, ¿se prohibirán nuevas afiliaciones a COLPENSIONES?, ¿se fortalecerán los fondos privados?, son los interrogantes que deben responder tanto el Ministerio de Hacienda como el Ministerio de Trabajo en los próximos meses.

La puerta a la reforma pensional con intenciones de incrementar semanas y edad para el régimen de prima media con prestación definida administrado por los fondos públicos  quedó con más sustento porque en nuestra carta política se incorporó el principio de sostenibilidad fiscal bajo el Acto Legislativo 03 de 2011 y la regla fiscal en la Ley 1473 de 2011. Ahora el gobierno tiene todo el músculo normativo constitucional y legal para contra-reformar el sistema pensional bajo la bandera de la “sostenibilidad fiscal y financiera”.

Sin embargo, el otro asunto pendiente, si pensamos en las finanzas del Estado, es reducir el tope máximo de 25 salarios mínimos mensuales legales vigentes para los altos funcionarios del Estado (Congresistas, Magistrados, Ministros, entre otros), para dejarlo en un límite de 20 SMMLV. El objetivo es reducir los subsidios para las pensiones más altas para los servidores públicos de altos ingresos para que no sean tan desiguales como lo son.

Finalmente, el Gobierno debe reconsiderar a las personas que cumplan la edad de la pensión y que por semanas cotizadas no cumplen el requisito para acceder a la pensión de vejez, para que puedan ser incluidos en el programa Colombia Mayor al igual que la población pobre mayor de 65 años, si lo cierto es que buscan equidad y protección a la vejez, y no un simple acto declamatorio.

PD: A propósito, hoy es también una pregunta abierta cómo el gobierno incluirá a los guerrilleros mayores de 50 años, quienes no puedan ingresar en un mercado laboral en un escenario de posconflicto, Entonces vale la pena preguntarse:  ¿los incluirán en Colombia Mayor para subsidios, o en la modalidad de la pensión mínima vitalicia?



[1] Politólogo y Estudiante de Maestría en Estudios Políticos. Participante externo del Grupo Presidencialismo y Participación, Unal. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

lunes, 19 de enero de 2015

LECCIONES DE THOMAS PIKETTY PARA COLOMBIA

LECCIONES DE THOMAS PIKETTY PARA COLOMBIA

David Jiménez[1]

El economista francés Thomas Piketty es reconocido por su best sellerEl Capital en el Siglo XXI” publicado en español e inglés en el 2014.

 Algunos de sus planteamientos pueden ser útiles para los técnicos del Departamento Nacional de Planeación y el Ministerio de Hacienda en una época de profundización de la democracia provocada por las demandas sociales.

La democracia y la prevalencia del interés general deben recuperar el control del capitalismo, es una idea de Piketty en su texto.  En el caso colombiano, eliminar los privilegios tributarios amparados en las exenciones fiscales al gran capital a nivel nacional y territorial, puede ser el punto de partida para una reforma tributaria estructural.

 A la vez, se necesita mayor transparencia e independencia de la Rama Ejecutiva y Legislativa a la hora de tramitar y discutir iniciativas sobre el mercado de capitales y la industria, donde las decisiones de regulación y tributarias no siempre favorezcan a los grandes empresarios sino a todos los sectores productivos.

Los impuestos indirectos al consumo como el IVA, son de fácil recaudación y fiscalización gubernamental, pero no son el eje fundamental para generar mayor igualdad. En Colombia, el ingreso real de los trabajadores no es equiparable con las economías desarrolladas, profundizado por la informalidad laboral.

 A Bill Gates, por ejemplo, le disgusta el Impuesto Progresivo al Capital propuesto por Piketty (El Tiempo,  'El capital en el siglo XX', según Bill Gates, Enero 10, 2015); en cambio ve con buenos ojos el Impuesto al Consumo que grava a todos los contribuyentes sin importar su nivel de ingreso o patrimonio.

 Para la equidad, en cambio, en nuestro país se deben gravar los altos patrimonios de forma progresiva a partir de los 1000 millones de pesos, las grandes extensiones de tierra sin actividades productivas, y la renta del gran capital minero-energético para  que compense los pasivos ambientales.

El Impuesto a la herencia sugerido por Piketty, debe ser introducido en Colombia para las “élites económicas”, que llevan patrimonios en crecimiento de generación en generación desde el siglo XIX en y fuera del  territorio colombiano.

Por su parte, la reforma tributaria estructural de iniciativa del Gobierno Nacional a ser elaborado los técnicos del DNP, DIAN y Ministerio de Hacienda, debe aplicar la Constitución de 1991, con los principios de equidad y progresividad tributaria.

El Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018, la Autopistas 4G, el posconflicto y el campo; requieren con urgencia la financiación gubernamental, para eso es necesario re-estructurar el sistema tributario aplicando las disposiciones constitucionales garantizando equidad.

PD:  El libro El Capital en el Siglo XXI de Piketty, le faltaron más datos históricos de distribución del ingreso  en todos los países agrupados en la OCDE y los BRICHS para comprender el mayor grado de  la concentración de la riqueza a escala planetaria del gran capital en la globalización.

 Sin embargo, no deja de ser un texto para  leer con provecho. Algo le comentaron a Santos del mismo que lo impulso a reclamar datos efectivos sobre la riqueza colombiana. A cualquier lector interesado, permite analizar la problemática de la concentración de la riqueza.



[1] Politólogo y Estudiante de Maestría en Estudios Políticos, participante externo del Grupo Presidencialismo y Participación, Unal. E-mail:presid.y.partic@gmail.com 

lunes, 13 de octubre de 2014

TODOS QUIEREN CAMBIAR LA CONSTITUCIÓN

TODOS QUIEREN CAMBIAR LA CONSTITUCIÓN

David Jiménez[1]

El Gobierno Presidencial de la Unidad Nacional, así como los partidos políticos con representación en el Congreso de la República, quieren cambiar la constitución de 1991.  Desde la oposición, se manifiestan al respecto el Polo Democrático[2] , el Centro Democrático[3]  y la Alianza Verde[4] , por la coalición de Gobierno,[5] y  también  los conservadores[6]. Todos quieren  tener “velas en ese entierro”.

El trámite cursado hasta el momento, sin embargo,  es la iniciativa presentada por Juan Fernando Cristo en el Proyecto de Acto Legislativo No 018 de 2014[7]. Pendiente de la aprobación en plenaria para segundo debate en el Senado de la República. El propósito no es pequeño, porque pretende reformar 40 artículos de la carta política de 1991. Evidenciándose, de prosperar, una sustitución del ejercicio constitucional por parte del constituyente derivado, haciendo, en cambio, uso de su facultad constitucional de reformar la Constitución Política.

Los partidos políticos con representación en el Congreso de la República sean de la coalición u oposición, con sus iniciativas de reformar la estructura del Estado definida en 1991,  son casi sin excepción los más desprestigiados ante la opinión pública desde hace décadas y en la historia reciente. Los episodios de la utilización del presupuesto público para obtener votos, la parapolítica, la farcpolítica, la corrupción y el narcotráfico así lo prueban.

En suma, unos y otros no están en condiciones democráticas y políticas para utilizar la figura de acto legislativo para reformar los poderes de los que hacen parte e interfieren en la postulación o designación de los altos funcionarios del Estado. Más aún cuando en los ejercicios preliminares nada se ve al respecto de una verdadera democratización en el ejercicio de los poderes públicos, con una efectiva presencia ciudadana.

Es natural, el sistema político exige reformas democráticas, pero por el constituyente primario – el pueblo mediante referendo  o una constituyente-, sin que obedezca a una norma jurídica anterior y a los apetitos electorales de los gobernantes de turno, quienes deciden a su amaño cambiar las reglas de juego establecidas en el régimen político aún vigente; aunque convertido en un verdadero sayal, una colcha de retazos con algunos remiendos democráticos que son pequeños respiros a un asfixiante autoritaritarismo en progresión geométrica desde los tiempos del primer presidente César Gaviria, y sus sucesores.

Los riegos de la inestabilidad política

Eso sí, los partidos de la coalición u oposición con sus intereses de reformar la constitución y la comisión primera del Senado demostraron que podría trabajar horas y horas de martes a jueves para aprobar con prisa y sin intervención de la ciudadanía y la sociedad civil la reforma a 40 artículos de la Constitución de 1991.

Unos y otros olvidan que estamos a un año de elegir autoridades territoriales donde ya está definido un calendario electoral. Ellos hacen cuentas alegres, y presumen que la Corte Constitucional va a declarar exequible tan desbordada reforma a la constitución de 1991.

Por lo pronto, vale la pena formular  estos interrogantes:
 ¿Qué sucedería si antes de las elecciones de octubre de 2015 la Corte Constitucional declara inexequible la reforma?
¿Qué exigirán las Farc en La Habana para cambiar el sistema  judicial, de gobierno, electoral y de partidos ?

Así las cosas, la solución a la crisis orgánica del sistema político colombiano, es una constituyente para que el pueblo decida si permanece o no el statu-quo. Para lo cual para nada sobra inventariar el estado actual de los ejercicios constituyentes, que motu proprio los grupos y clases subalternas han estado ensayando contra viento y marea.  Tal es la verdadera fuerza constituyente que para nada asoma la cara en los ejercicios auto-complacientes del tradicional “país político”, eso sí, muy dispuesto a trabajar para bien de la “patria”.







[1] Politólogo y estudiante de la maestría en estudios políticos de la Universidad Nacional de Colombia. Participante externo del grupo presidencialismo y participación UNAL. E-mail: presid.y.partic@gmail.com
[2] Proyecto de Acto Legislativo No 22 de 2014 Senado
[3] Proyecto de Acto Legislativo No 19 de 2014 Senado
[4] Proyecto de Acto Legislativo No 12 de 2014 Senado
[5] Proyecto de Acto Legislativo No 18 de 2014,  No 05 de 2014, No 04 de 2014, No 01 de 2014 Senado
[6] Proyecto de Acto Legislativo No 06 de 2014 Senado 
[7] Acumulado con los proyectos de acto legislativo No 02, 04, 05, 06 y 12 de 2014 Senado de reforma al equilibrio de poderes

lunes, 10 de junio de 2013

¿ LAS COMISIONES DE ÉTICA TIENEN UTILIDAD Y SENTIDO?

¿ LAS COMISIONES DE ÉTICA TIENEN UTILIDAD Y SENTIDO?

David Jiménez[1]

En las corporaciones públicas de elección popular tales como el Congreso, Asamblea y Concejos Municipales existen las llamadas “Comisiones de ética”, con el objetivo de velar por el cumplimiento de los deberes constitucionales y legales de los corporados; y para precaver de la no existencia de conflictos de interés en el trámite y aprobación de leyes, ordenanzas y acuerdos, respectivamente.

Sin embargo, en la institucionalidad colombiana, solo basta ir a consultar los archivos de estas corporaciones y de las “comisiones de ética” para ver su poca funcionalidad cuando los casos de corrupción, clientelismo y conflictos de interés desbordan el “diligente quehacer” de los honorables concejales, diputados y congresistas.

Como ejemplo, podemos tomar el Concejo Distrital de Bogotá, como lo prueba el trabajo articulado y corrupto de algunos concejales en el Carrusel de la Contratación. Lo sabemos por las denuncias de prensa, primero, y luego por lo probado en el sistema judicial nuestro. De no ser así, con el puro quehacer de la “comisión de ética” tendríamos más impunidad. 

A su vez, está el caso de la Asamblea Departamental de Antioquia, donde un diputado repartiendo dinero a los ciudadanos, desdibuja a dos manos la democracia representativa y participativa.  Ejemplifica la ola perenne del clientelismo: “dinero por votos”. Ahora sólo queda esperar que la “comisión de ética” lo sancione y le dé traslado a la Procuraduría General de la Nación para la correspondiente investigación disciplinaria. Si no lo hace, es un argumento más de que dichas comisiones no son para velar por el cumplimiento de la ética sino para garantizar la impunidad y el silencio de nuestra “democracia” ciega y sorda.

Para cerrar este fresco desgarrador, conviene actualizar el fenómeno de la parapolítica, donde muchos congresistas se vieron involucrados en relaciones con grupos al margen de la ley, la Corte Suprema de Justicia actuó, pero la comisión de ética del congreso guardó un atronador silencio.

Una posible explicación

De una parte, la  tradición corrupta y clientelista del sistema político colombiano es una explicación para la poca funcionalidad de las comisiones de ética de las corporaciones públicas. De otra parte, resulta que los mismos corporados, los ilustres miembros de las comisiones de ética, y basta con recordar a Heyne Mogollón, no tienen la responsabilidad misma de denunciar e investigar a sus colegas. Entonces  vale la pena formular este esclarecedor interrogante:
¿Existirá “colegaje” en dichas comisiones?

No por casualidad, las pomposas reformas políticas de 2003 y 2009, que declaran buscar el fortalecimiento de los partidos políticos y la responsabilidad política, sufren de amnesia al respecto. Para nada tocaron las “comisiones de ética” de las corporaciones públicas. Ellas compiten casi por igual con la eficacia de las “comisiones/tribunales de Ética” de los partidos políticos colombianos que las más de las veces son figuras estatutarias y no funcionales, grabadas en mármol pegadas  a la sentencia pre-electoral del actual presidente de Colombia: “no habrá nuevos impuestos”. Pero, entonces, ¿cómo pagar las clientelas que los eligen y re-eligen?

Es así que para evitar comportamientos corruptos, clientelistas y anti éticos de congresistas, diputados y concejales solo queda, de una parte, en verdad, fortalecer la independencia política de los órganos de control, porque entre ellos mismos “no se pisan la manguera”; y de otra, que se establezca la revocatoria del mandato de los congresistas de ahora en adelante.
PD: Permítanme compartir una inquietud diplomática: ¿el proceso de paz en La Habana depende de Venezuela o de todos colombianos?



[1] Politólogo. Participante del Grupo Presidencialismo y Participación de la Universidad Nacional de Colombia. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

martes, 21 de mayo de 2013

LA CAMPAÑA DE REELECCIÓN DEL PRESIDENTE Y LOS ALCALDES


LA CAMPAÑA DE REELECCIÓN DEL PRESIDENTE  Y  LOS ALCALDES

David Jiménez[1]

El domingo 19 de Mayo en el Municipio de Remedios (Antioquia) en el Quinto Encuentro de Alcaldes del Bajo Cauca, Nordeste y Magdalena Medio Antioqueño, el Director Ejecutivo de la Federación Colombiana de Municipios, Gilberto Toro les señaló que el compromiso del Presidente Santos con la ampliación del periodo de los alcaldes por 2 años más seguía firme y que se haría a través de una reforma constitucional por medio del Congreso de la República.
Lo dicho entraña una falacia porque los cargos de elección popular no pueden extenderse en el tiempo por vía de acto legislativo. En este caso los electores el 30 de octubre de 2011 votaron por sus gobernantes por 4 años y no por 6 años. Este es un argumento de sobra para que la Corte Constitucional declare inexequible una contra-reforma en procura del respaldo político de los alcaldes necesarios para la reelección presidencial de Juan Manuel Santos en 2014.

Así, la tarea del Director de Fedemunicipios es vender la idea de ampliación del periodo de alcaldes, que en lo inmediato es inconstitucional si se pretende tramitar por el Congreso. Ahora es posible que se tenga un plan B si los resultados de los diálogos en La Habana terminan en una constituyente: incluir la ampliación de periodo de las autoridades locales, para que lo trate y decida una Asamblea Nacional Constituyente que tendría toda la competencia para hacerlo porque ella no obedece a norma jurídica anterior: ¿será que los alcaldes cometerán una alcaldada confiando en una ampliación de su periodo por parte del Congreso?

Las otras miradas a la reelección de alcaldes

La llegada a  un escaño a la Cámara de Representantes y el Senado de la República, para muchos que no tiene voto de opinión sin maquinarias políticas, depende de la fortaleza electoral que ellos tienen en Departamentos y Municipios, donde obtienen los votos que les aseguren la reelección de congresistas.

Sin embargo, no todos los congresistas gozan de tener gobernaciones y alcaldías, y su intención es recuperarlas en 2015, una potísima razón  para no votar el proyecto de reelección de alcaldes y gobernadores. Por otra parte, muchos congresistas actuales no aspirarán a su reelección en 2014. Su propósito es llegar a una alcaldía o gobernación, una razón más para no votar el proyecto de reelección de mandatarios territoriales.  A su vez, muchos congresistas actuales que buscan su reelección, y calculan como riesgo una posible pérdida de la curul en 2014, tienen un plan B, aspirar en 2015 a una gobernación y alcaldía.

A  los argumentos políticos y constitucionales en materia de elecciones para no aprobar la reelección de alcaldes y gobernadores se suman los argumentos técnicos, ya que nuestras instituciones de control como la Procuraduría General de la Nación, las Contralorías Nacional y Territoriales no tienen independencia política,  tampoco capacidad técnica y humana para proteger el patrimonio público a cargo de 1100 alcaldes aproximadamente, quienes buscarán su posible reelección con “alma, vida y sombrero,”  al lado de 32 gobernadores que están dispuestos a emularlos.


[1] Politólogo. Participante del Grupo Presidencialismo y Participación de la Universidad Nacional de Colombia. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

domingo, 10 de febrero de 2013

Las Asambleas Departamentales: ¿AÚN SIRVEN?


Las Asambleas Departamentales: ¿AÚN SIRVEN?

David Jiménez[1]

El columnista Francisco Gutiérrez Sanín (El Espectador, Diciembre 6 de 2012) reabrió el debate sobre el papel y función de las Asambleas Departamentales en la democracia representativa colombiana. Él señala que dichos cuerpos de representación se encuentran en el cuarto de San Alejo del sistema político, y que a diferencia del congreso y los concejos; las Asambleas no hacen ruido ni estorban como si lo hacen los primeros.

Al cuidado de San Alejo sí, esto es, de la reproducción monda y lironda del sistema clientelista, en tanto obran como bisagra que articula la clientela municipal al sistema electoral nacional. Pero, esta hipótesis la recorreré en otro escrito. Fijemos la atención en otro problema más inmediato y aparente.

¿El ruido sin ó con sentido?

Las Asambleas Departamentales, tiene su régimen en el Decreto 1222 de 1986, que ha sufrido cambios con la constitución de 1991, la ley 617 de 2000 y las reformas políticas de 2003 y 2009; pero no hacen ruido ni en la prensa nacional, solo en 2012 la Asamblea Departamental de Antioquia estuvo en radio y prensa nacional porque un Diputado no estaba de acuerdo con ejecutar inversión al Departamento del Choco por decir "La plata que uno le mete al Chocó es como meterle perfume a un bollo"; nos dimos cuenta que existen las Asambleas en el sistema político por un registro en la prensa y noticias a nivel nacional.

Sin embargo, las Asambleas al igual que los concejos, todas las iniciativas que comprendan gasto público, son exclusivas del Ejecutivo, a diferencia de un congresista que puede radicar un proyecto de ley para conmemorar la fundación de un Municipio y obligar a inversiones con recursos del presupuesto general de la Nación, un diputado no podría hacerlo sin contar con el aval de Gobernador. Además, los gastos de las Asambleas se encuentran regulados por la ley 617 de 2000, de 32 que hay en el país, 17 incumplen esta norma de ajuste de fiscal.

Así mismo, los concejos Municipales tienen competencia en temas que afectan a los ciudadanos, por eso hacen ruido, cuando aprueban el plan de ordenamiento territorial, los usos del suelo, el estatuto tributario, por mencionar. Solo basta comparar la imagen del Concejo de Medellín y la Asamblea Departamental de Antioquia ¿Quién sesiona más? ¿Cuál  hace más debates de control político? Y ¿Cuál estorba y hace más ruido?.

Cuando se expide una Ordenanza en la Asamblea Departamental, no son vinculantes jurídicamente con los municipios, a no ser que una ley obligue, en un Asamblea se puede aprobar una determinada política pública y en los concejos una con el mismo nombre pero con enfoque y financiación diferente.

Por otro lado, con el proceso de descentralización, los municipios administran y prestan los servicios de salud, servicios públicos, deporte, cultura, vivienda y educativos; el Departamento es solo un “intermediario” entre el nivel central, en eso que hacen las Asambleas, no se sienten.

Las propuestas de reforma

El Gobierno Pastrana tenía una propuesta de convocar a referendo en el año 2000, en la agenda estaba la “supresión de las asambleas departamentales y creación de consejos departamentales”, aunque no logró su aprobación en el congreso, lo hizo con la ley 617 de 2000, dónde las Asambleas tienen un presupuesto escaso para pagar los sueldos de diputados y sus unidades de apoyo, y muchas Asambleas quedan a voluntad del Gobernador de turno para que les suministre seguridad privada,  dotación de computadores, servicio de aseo interno  y hasta para pagar los tintos.

Los Consejos Departamentales, elegidos por concejales de acuerdo a la división geográfica de cada Departamento podrían hacer más ruido y estorbar más que la estructura actual de las Asambleas; ó para  los tecnócratas que se preocupan por el ajuste fiscal y la eficiencia, podrían proponer la conservación de las Asambleas en su coma profundo como dice Gutiérrez Sanín, donde el congreso apruebe la reducción de salarios de los Diputados que solo ganan cuando sesionan  ordinariamente (Marzo,Abril,Junio,Julio,Octubre y Noviembre) o extraordinariamente y cumplan con su ajuste fiscal que nunca le exigen al Congreso.

PD: Una vez estaba con un Diputado, un periodista de un medio regional le dijo que lo quería entrevistar para que explicará los resultados del periodo de sesiones, el diputado le respondió con una risa: “Que voy a decir si no hicimos nada”, el periodista le dijo: así sea que diga cualquier cosita.


[1] Politólogo Unal. Participante del Grupo Presidencialismo y Participación de la Universidad Nacional de Colombia. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

domingo, 6 de enero de 2013


LAS REFORMAS TRIBUTARIAS PARA 2013

David Jiménez[1]

El Gobierno Nacional con su mayoría legislativa logró aprobar una reforma tributaria en el ideal gubernamental que dice buscar generar “equidad” gravando con impuestos a trabajadores, y con más exenciones para los empleadores con el desmonte de los parafiscales que promete creará nuevos y mejores empleos.

La reforma tributaria (ley 1607 de 2012) tuvo muchas discusiones en el congreso, con poca participación de la sociedad civil y la academia. Sin embargo, algunos ni se dieron cuenta qué se aprobó solo hasta que fue sancionada. Cuando escuché a una representante de un Centro Comercial de Medellín diciendo que se gravaría con IVA los parqueaderos de estos establecimientos, al parecer ahí sí se dieron cuenta, tarde, de algunos de los nuevos tributos de la ley aprobada.

¿Qué  pasa a nivel territorial?

Las presiones fiscales al presupuesto público no solo las tienen los países desarrollados o los en vía de desarrollo. Los gobiernos subnacionales (territoriales) en Colombia también sufren en su desempeño fiscal por incumplir los límites de gasto establecidos en la ley 617 de 2000, el pasivo pensional y la deuda pública.

El Departamento Nacional de Planeación, es el órgano encargado de evaluar la gestión fiscal de las entidades territoriales (Departamentos, Distritos y Municipios), en 2012 presentó el informe sobre el desempeño fiscal 2011 de estas entidades; encontrando que a nivel municipal 75 administraciones centrales, 193 concejos municipales, 84 personerías y 4 contralorias incumplieron con los límites de gastos de funcionamiento. A nivel departamental, 9 administraciones centrales, 16 asambleas departamentales y 15 contralorías incumplieron la ley 617 de 2000.

Las posibles reformas tributarias

Las entidades territoriales que incumplen la ley 617 de 2000, deberán adoptar un plan de saneamiento fiscal y financieró o en el peor de los escenarios cuando tienen altos niveles de endeudamiento y pasivos suscriben un Acuerdo de Reestructuración de Pasivos (Ley 550 de 1999).

En estas alternativas esta la tarea de fortalecer el recaudo y los ingresos corrientes de libre destinación, en pocas palabras, sus tributos ó rentas propias.

Así, muchas entidades territoriales que incumplen la ley 617 de 2000 ó que necesitan financiar su plan de desarrollo, deberán ajustar sus Estatutos Tributarios, con lo cual deberán aumentar los gravámenes a los impuestos y tasas que significan, en pocas palabras, un aumento en los impuestos a los ricos. Ante lo cual todos guardamos silencio, si las entidades territoriales aprueban sus “reformas tributarias”, que  para que sean progresivas deben gravar a los terratenientes, los estratos altos y a las empresas,  para que sí generen equidad y no profundicen la igualdad tributaria donde ricos y pobres, esto es, más desigualdad en un país lleno de inequidad y pobreza. Que es lo que resulta de la contra-reforma recién aprobada por las mayorías del congreso al servicio abierto del gran capital transnacional.

Los gobernadores y alcaldes que modifiquen los Estatutos Tributarios con la aprobación de la asamblea y concejo, deben invitar a la sociedad civil y a la academia para una participación activa en la gestión fiscal y tributaria del Estado a nivel territorial. De lo contrario, seguirán administrando la misma receta nacional incrementando los factores de ingobernabilidad que oscurecen más y más los escenarios locales y regionales, para quienes quieren ver la realidad y no sepultarla con “verborrea”.



[1] Participante del Grupo Presidencialismo y Participación UNIJUS/COLCIENCIAS