viernes, 13 de octubre de 2017

Perspectiva Subalterna y realismo fantástico

DON MARIO, NADA QUE APRENDE: VIVA ESPAÑA, GRITA, MUERAN LOS INDEPENDIENTISTAS!

El premio nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, quien trasladó hace años su residencia del Perú, a España, hizo su aparición "estelar" en la marcha y concentración política convocada por las fuerzas de la derecha y la reacción, contrarias al referéndum convocado por el gobierno de Cataluña.

Junto a él estaban en la tribuna, a eso de las 2 pm., hora de Barcelona, un aliado de Felipe González, Josep Borrel, del PSOE, y Albert Rivera, cabeza de Ciudadanos, y lugarteniente de José María Aznar, entre otras figuras políticas del establecimiento remozado en 1978.

Varguitas, el mismo de "La tía Julia y el escribidor," leyó para el mundo y la trastornada opinión pública, con inocultable frivolidad, el manifiesto que reclama la unidad de España, a la vez que rechaza a los independientistas, quienes ya se hicieron contar en el referendo de hecho, que se convirtió en la noticia europea, superando a los 2 millones de votantes, superando los pronósticos.

¿Cuál democracia?

Mario Vargas Llosa, que le dio tregua a sus quehaceres literarios, en los que es un maestro probado, durante el pasado fin de semana, antes, conviene recordarlo, decidió presentarse en el natal Perú como candidato presidencial, y defensor a ultranza de la vulgata neoliberal, que él insiste hasta ahora en equiparar con la democracia. Comportándose como un redivivo Cid Campeador de opereta en la madre España, invirtiendo la parábola de su célebre parienta socialista, Flora Tristán.

Por supuesto, Don Mario, el de antes y el de ahora, tampoco distingue entre monarquía y república. Es un frecuente visitante del jet set madrileño, en compañía de la Presley, convertido en un socialita, se exhibe con su glamourosa pareja, que nos recuerda a otros hombres de letras, remontándonos hasta el Gran Gatsby de los "fabulosos" años 20.

Los manifestantes de esa mañana y tarde, en Barcelona, Bruselas y Londres, presumían a traves de sus vocerías en los grandes medios de comunicación, que la movilización alcanzó a las 900.000 personas agitando tres banderas, la de UE, España,y Barcelona.

Pero, fuentes neutrales, periodistas en el sitio, no señalan que haya sido superior que la manifestación de Barcelona hubiese superado las 300.000 personas, quienes lo hicieron invocando en coro ser la sociedad civil movilizada en defensa de la constitución, la ley, y en contra de dividir la sociedad española.

Sin saber, probablemente, casi nada de Antonio Gramsci, y que son masa de maniobra, en una crisis de representación, que amenaza el bloque de poder nacional, en el que se juntan como hermanos, burguesía nacional, transnacional y herederos de los privilegios feudales encabezados por el "apuesto" rey Felipe VI, y su bella y muy maja esposa plebeya.

El anterior día sábado, concurriendo a la plaza principal, que la manifestación de hoy prefirió no escoger para la cita, otro sector de la sociedad catalana, que propone el diálogo, en vez de la proclamación de la independencia, hizo su debut político. Con lo que tenemos a la vista tres fuerzas que se atreven a salir a la plaza pública, y caminar las calles, sin que se trate de una recreación de las Fiestas de San Fermín, sino de otra corrida, la que protagonizan "nacionalistas" e independientistas, y entre ellos, los partidarios del diálogo, dispuestos a colabora en la baraja de las autonomías.

De lunes a martes

Todas estas manifestaciones políticas prueban que la Cataluña del ciudadano común aprecia, con diversas razones, la importancia del ejercicio directo de la democracia, que supone de hecho la pluralidad política y civil. Aunque está claro que su condición como poder constituyente está constreñida por las autoridades centrales, ubicadas en Madrid, donde los poderes se ejercen, en cabeza de Mariano Rajoy y el joven rey Felipe VI, y la burocracia que mueve los tinglados de la sociedad civil y política, del Estado ampliado que mal gobierna desde el pacto de la Moncloa de 1978.

Pues, bien, el siguiente lunes no hubo sesión del parlamento catalán, porque fue expresamente prohibida por el tribunal Constitucional. Pero, su presidenta anunció que sí la habrá el martes, donde el presidente Puigdemont anunció y ratificó los resultados aplastantes a favor del referendum, hecho en función constituyente que contraría lo dispuesto por la autoridad central. Aunque la abstención fuera mayor en términos absolutos.

Pero, Carles, para sorpresa de todos, no dejó que pasara a mayores, sino que difirió la conflictividad mayor, "espantado" él y los suyos, por la huída de los mayores capitales y empresas catalanes que trasladaron sus domicilios a otros lugares, recordando que una verdadera autonomía, antes, y ahora, en los tiempos de la globalización capitalista, no es posible la autonomía integral para nadie, sino no está acompañada también de hegemonía económica.

Ello quiere decir, que en el curso de la "semana trágicómica" para Cataluña se han descubierto los límites reales de la independencia catalana en materia de economía, porque los cálculos más optimistas del lado de Carles y sus valedores, indican que el 40 por ciento del capital antes instalado en Cataluña se ha ido a otra parte como "las oscuras golondrinas" del poema del romanticón, pero no menos lúcido, Gustavo Adolfo Bécquer, que cae bien hoy, para recordar una vez más las rimas del esquivo capital.

¿Qué hacer de cara a las cifras?

Lo que deberá seguir es la proclamación de la independencia por la mayoría del parlamento que está bajo control de los independientistas.

Sin embargo, haciendo los conteos de rigor, de acuerdo a votación, y catalanes movilizados, ninguna de las tres propuestas, en términos de democracia, tiene a la mayoría de la ciudadanía a su favor.

Pablo Iglesias, cabeza de Podemos, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, no están por la independencia que se sepa, pero sí por la participación vía referendum. Pero, que este instrumento, que lo tenemos también en nuestra constitución, sea pactado, y no hecho de manera unilateral, como en efecto ocurrió.

Disputa hegemónica Global

Sin embargo, la pregunta tiene punta. Pactado con quién(es)? Las autoridades nacionales, o las fuerzas vivas de Cataluña? Tal será el dilema que tendrán que deshilar los catalanes el martes, una vez que su legislativo local junto con el presidente se pronuncien.

La fórmula de que haya un referendum confirmatorio, en términos de democracia, parece ser, la fórmula consecuente de resolver este entuerto, que tiene varios siglos. Más ahora,cuando las demandas de autonomía, hechas por los diputados catalanes han sido negadas sistemáticamente por los supremos poderes del Estado.

No queda duda, tampoco, que la crisis de la democracia representativa, que arrancó en el plano internacional en las jornadas de 1968, no tiene otra solución distinta al ejercicio pleno de la democracia, en lo local, regional, internacional, y global. Pero los poderes establecidos le cierran el paso a esta tendencia que crece desde abajo, enriquecida por más y más razones.
Los subalternos, movilizados, reclamando autonomía plena tienen la palabra. El balón está en su cancha. Estamos a la expectativa que no se hagan un auto-gol.

Que los ayuden los mejores momentos del Barcelona Fútbol Club, que está, igualmente, metido en el embrollo, con Piquet. Mientras que al otro lado está el canta-autor, Joan Manuel Serrat, cuya canción Mediterráneo, reemplazó a la Internacional, en los cánticos de la multitud movilizada hoy.

¿Hora del garrote?

Cuando el presidente Puigdemont, primero declaró la independencia, y a los 30 segundos siguientes manifestó que la suspendía para abrir las puertas al diálogo con el gobierno central español, produjo una sensación de inocultable estupor en la gente del común, que fuera del palacio condal lo seguía expectante en las grandes pantallas apostadas para el efecto.

Después, al día siguiente, vino el arrogante ultimátum de Mariano Rajoy, colocándole como plazo máximo a Carles este lunes entrante, 16 de octubre, para que precise, si efectivamente declaró la independencia de Cataluña, yendo más allá de la autonomía reglada, y, en consecuencia, que sea objeto, tanto él, como el gobierno catalán que lo acompaña, de lo previsto en el artículo 155, que no se ha empleado nunca, y que no aparece a la fecha debidamente reglado.

Entre tanto, los señores del capital local y transnacional, a más no poder, han defeccionado moviendo capitales y sedes a lugar seguro. En otras palabras, la burguesía catalana y sus socios internacionales han puesto los pies en polvorosa, mostrando cuál es el estado de la hegemonía económica en Barcelona y sus alrededores. Y claro, todos ellos, se muestran muy nacionalistas, pero, bien sabemos, que el capital no tiene patria, sino reclamo de seguridad para sus ganancias, y libertad para extraer plusvalía relativa y absoluta donde mejor le vaya.

¿Y qué pasa con Unidos/Podemos y su aliada Ada Colau?, no está del todo claro. Pablo Iglesias advierte y conmina de palabra en las Cortes a Rajoy de que no se escude tras la policía y la guardia nacional, blandiendo como amenaza el artículo 155. En sus palabras, lo acusa en público de dividir a España, mientras que, en apariencia, lo que Rajoy trata de hacer es mantenerla unida, bajo la poderosa abstracción de la territorialidad.

El 12 de octubre pasado, el día de la hispanidad, esto es, la celebración de la unión entre los reinos de Castilla y Aragón, luego de la Reconquista contra los árabes que dominaron y gobernaron a los reinos de Hispania por ocho siglos; y de imposición consecuente de la dominación española, armada y religiosa sobre los pueblos precolombinos, a raíz de los viajes de Colón y su familia, salieron a la calle españoles "histéricos", transportados en buses, desfilando con sus banderas por las calles y plazas de la ciudad condal, y claro, en Madrid. Los cálculos policiales señalan que pudieron ser unas 350.000 personas.

¿Quiénes pagaron esta movilización? Pronto lo sabrá España, cuando se hagan las cuentas. Pero, por lo pronto, el despliegue del 12 de octubre salió carísimo, en la vida de un piloto que se destrozó con la caída del brioso speedfire que luego de hacer sobrias cabriolas sobre el cielo de Madrid se precipitó a tierra, convirtiendo la ceremonia de la falsa "nacionalidad" en una tragedia real.

Serán capaces las fuerzas de la izquierda, la democracia, y los independientistas catalanes recomponer el mapa político de España, o, por el contrario, le darán soplos de vida al moribundo pacto de la Moncloa, que como lo saben los lectores de Gramsci, y, antes de la socialdemocracia alemana, la sociedad vieja siempre se resiste a morir, y en su intento se lleva por delante todo lo que pueda. Tal es la voz de alerta y resuena en la península y se extiende por todo el mundo, a través de las redes sociales.

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