lunes, 26 de diciembre de 2016

IZQUIERDA A LA DERIVA

IZQUIERDA A LA DERIVA

David Jiménez[1]

La sucesión presidencial entre Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos Calderón en 2010, suponía la continuidad de la política de seguridad democrática tras al intento fallido de la segunda reelección de Álvaro, detenida por la Corte Constitucional en ese año. El Santos de 2010, prometió continuar con las políticas de AUV durante el debate electoral de la época, enfrentado con Antanas Mockus.

Sin embargo, la oposición política legal se da entre 2002 a 2010 por parte del Polo Democrático Alternativo, un partido de izquierda, donde se recuerda, alcanzó por primera vez una gran votación en la elección presidencial de 2006 con el exmagistrado Carlos Gaviria Díaz.

Esta fuerza electoral desde entonces se ha ido en caída libre con la aparición y desprendimiento de los “progresistas” de Gustavo Petro en 2011, y, actualmente, con una división interna entre la dirigencia de Jorge Robledo como propuesta de candidato presidencial único para 2018; y el ala contraria representada por Clara López e Iván Cepeda, quien se la juega por un candidato del “acuerdo de paz” para la próxima elección presidencial.

Mientras que, la oposición política del Centro Democrático contra el Gobierno Santos, es reaccionaria “defendiendo” la espalda de un gobierno de derecha. Así, las dos propuestas tienen similar política económica y social, pero las diferencian los estilos de gobernar, y, sobre todo, el acuerdo de paz pactado y refrendado.

Ahora bien, los líderes alternativos representados en el Polo Democrático y el Partido Verde, más se oponen a la reacción en el Congreso que al mismo Presidente Santos. Así las cosas, la oposición de AUV al acuerdo de paz, logró aplicar la regla de Nicolás Maquiavelo “divide y vencerás” a la izquierda colombiana.

En su mayoría, el centro y la izquierda respaldaron al Presidente Santos con la paz y varias de sus políticas; y ahora la actual reforma tributaria, un sector del Partido Verde votó a favor, aunque incluye un notable componente regresivo, más IVA para los pobres, y menos tributo para los grandes conglomerados.

El Presidente Santos no tiene nada de izquierda, pero ha logrado lo que no hizo Uribe en sus 8 años en el poder, dividir la izquierda y quitarle el poder. Ahora con el gobierno Santos, abanderado de la trasnochada “tercera vía”, la izquierda ya perdió su bastión electoral en la Capital, y muchos con ocasión de la polarización Uribe-Santos, terminaron de irse con el presidente actual. Tal como se evidencia con la Ministra de Trabajo Clara López ex candidata presidencial de la izquierda en 2014, y quien ahora protagoniza el triste papel de “campanera” en la fijación del salario mínimo para el año 2017.

Así las cosas, la izquierda anda pérdida en la nebulosa política colombiana. La alternativa se ha vuelto entre Santos o Uribe, derecha o reacción del mismo sabor retrógrado, con diferentes ingredientes y forma de implementación de políticas.

Dicho lo cual, no es nada raro que por la misma existencia del Centro Democrático y Álvaro Uribe a la cabeza de este partido político, el nuevo movimiento político “Voces de Paz y Reconciliación” termine respaldando las políticas gubernamentales, en cuyo caso la alternativa política diferente a la derecha quede a la deriva y cooptada, por ejemplo para respaldar una candidatura de Humberto de la Calle o de Álvaro Leyva.

Una decisión que correspondería al acostumbrado que todo cambie para que todo siga igual en la implementación de los acuerdos de paz: pobreza, desempleo, desfinanciación de la educación superior pública, inequidad y desigualdad social en los campos y ciudades.  
A no ser que la izquierda se atreva a agitar y organizar una propuesta autónoma, que “parta cobijas” claramente; que establezca unos mecanismos viables y creíbles para las fuerzas de izquierda y democráticas de signo diferente, y proponga una fórmula presidencial, en lo posible consensuada, resultado de una consulta previa; es decir una suerte de primarias de la izquierda, la democracia y el centro que acepte las reglas del juego y el impulso consecuente de una constituyente social que demuestre la vocación de ser gobierno para el 2018


[1]  Politólogo, magister en estudios políticos. Participante externo del GPYP/Unal-unijus. E-mail: presid.y.partic@gmail.com

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